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Cardio Antes o Después de Entrenar -Cuando se trata de entrenar de manera eficiente y lograr resultados óptimos, una de las preguntas más frecuentes entre los entusiastas del fitness es: ¿es mejor hacer cardio antes o después de entrenar? Esta duda no solo surge entre principiantes, sino también entre atletas experimentados que buscan maximizar el impacto de sus rutinas. Y no es para menos: la combinación de ejercicios cardiovasculares y entrenamiento de fuerza puede tener un impacto significativo en la forma en que el cuerpo quema calorías, construye músculo y mejora el rendimiento físico general.

En términos generales, la elección entre hacer cardio antes o después de entrenar depende de varios factores, como tus objetivos específicos (pérdida de grasa, ganancia muscular o mejora de resistencia), el tipo de entrenamiento que realizas y tu nivel de experiencia. Lo que puede funcionar para alguien que busca definir su físico puede no ser ideal para quien busca aumentar su fuerza o masa muscular. Por eso, entender las ventajas y desventajas de cada enfoque es clave para tomar una decisión informada.

Además, es importante considerar cómo el cuerpo utiliza su energía durante el ejercicio. Por ejemplo, hacer cardio antes del entrenamiento puede consumir las reservas de glucógeno muscular, lo que podría afectar tu rendimiento en los ejercicios de fuerza. Por otro lado, realizar el cardio después de entrenar permite aprovechar al máximo estas reservas para levantar más peso, dejando la quema de grasas como el objetivo principal al final de la sesión.

En este artículo, exploraremos las principales diferencias entre realizar cardio antes o después del entrenamiento, analizando los beneficios y limitaciones de cada estrategia. También revisaremos lo que dice la ciencia al respecto y cómo personalizar tu rutina de acuerdo con tus metas. El objetivo es ayudarte a tomar una decisión informada para que puedas entrenar de manera más eficiente y alcanzar tus objetivos de fitness más rápido. ¡Sigue leyendo y descubre qué estrategia es la mejor para ti!

Cardio Antes o Después de Entrenar

¿Qué es mejor: cardio antes o después de entrenar?

La gran pregunta en el mundo del fitness y el entrenamiento es: ¿cuándo es más efectivo realizar el cardio, antes o después de entrenar? Esta duda no es casualidad, ya que ambas opciones tienen impactos diferentes en el cuerpo y pueden influir de forma significativa en los resultados que deseas alcanzar. La respuesta no es universal, ya que depende de varios factores como tus objetivos personales, el tipo de entrenamiento que realices y la intensidad del cardio. Por eso, analizar cada escenario es crucial para entender cuál es la mejor opción en tu caso.

Si tu objetivo principal es perder grasa corporal, hacer cardio después del entrenamiento de fuerza suele ser más efectivo. Esto se debe a que, durante el ejercicio con pesas, el cuerpo utiliza principalmente glucógeno (una forma de carbohidrato almacenado en los músculos) como fuente de energía. Al terminar la sesión de fuerza, las reservas de glucógeno están en niveles bajos, lo que obliga al cuerpo a recurrir a las grasas como fuente de energía durante el cardio. Esto significa que el cardio realizado después de entrenar puede maximizar la quema de grasas.

Por otro lado, si tu prioridad es mejorar tu resistencia cardiovascular o prepararte para actividades como correr maratones o competir en triatlones, entonces hacer cardio antes del entrenamiento puede ser la opción ideal. Esto permite que tus músculos estén frescos y tengas suficiente energía para realizar el cardio con la mayor intensidad posible, lo que mejora tu capacidad aeróbica y cardiovascular. Sin embargo, esto podría comprometer tu rendimiento en ejercicios de fuerza, ya que el cardio previo puede agotar tus niveles de energía.

Además, es importante tener en cuenta la intensidad del cardio que planeas realizar. Si haces cardio de alta intensidad antes del entrenamiento de fuerza, podrías comprometer tu capacidad para levantar peso o mantener una buena técnica, lo que aumenta el riesgo de lesiones. En cambio, un cardio ligero o moderado antes de entrenar puede servir como un calentamiento efectivo, preparando tus músculos y articulaciones para la sesión de fuerza sin agotar tus reservas de energía.

También no debemos olvidar que tu nivel de experiencia también juega un papel importante. Los principiantes, por ejemplo, podrían beneficiarse más al separar las sesiones de cardio y fuerza en días diferentes para evitar el sobreentrenamiento y permitir que el cuerpo se adapte progresivamente. En cambio, los atletas avanzados suelen tener una mejor capacidad para combinar ambos tipos de entrenamiento en una misma sesión sin afectar tanto su rendimiento.

Beneficios del cardio antes de entrenar

Hacer cardio antes de entrenar puede ser una excelente estrategia dependiendo de tus objetivos y del tipo de rutina que sigas. Aunque muchas personas prefieren dejar el cardio para el final de la sesión, realizarlo al inicio tiene beneficios específicos que pueden potenciar tu rendimiento físico y mental. Estos beneficios no solo impactan en tu rendimiento inmediato, sino también en cómo tu cuerpo responde a largo plazo al entrenamiento.

1. Aumento de la circulación y activación muscular:
Hacer cardio antes de entrenar actúa como un calentamiento dinámico que prepara tu cuerpo para la actividad física. El ejercicio cardiovascular aumenta el flujo sanguíneo a los músculos, lo que mejora su oxigenación y reduce el riesgo de lesiones. Además, eleva la temperatura corporal y activa las articulaciones, haciendo que los movimientos durante el entrenamiento de fuerza sean más fluidos y seguros.

2. Mejora del rendimiento cardiovascular:
Si tu objetivo principal es mejorar la resistencia cardiovascular o participar en deportes aeróbicos, realizar el cardio al inicio de tu sesión te permitirá hacerlo con mayor intensidad y enfoque. Comenzar con cardio garantiza que tengas más energía disponible, lo que te ayudará a trabajar a un ritmo más alto y obtener mejores resultados en términos de capacidad aeróbica.

3. Aumento de la energía y la concentración:
El cardio al inicio del entrenamiento no solo prepara tu cuerpo, sino también tu mente. Actividades como correr, pedalear o hacer remo pueden actuar como un impulso para liberar endorfinas y activar el sistema nervioso, ayudándote a sentirte más alerta y enfocado. Este aumento en la energía mental puede traducirse en un mejor rendimiento durante el resto de tu sesión.

4. Ideal para sesiones ligeras o mantenimiento físico:
Si tu entrenamiento principal no es de alta intensidad o estás en una fase de mantenimiento, hacer cardio antes puede ser suficiente para cumplir con tus objetivos. Esto es especialmente útil para quienes entrenan por la mañana y necesitan un impulso para arrancar el día o simplemente buscan mantenerse activos sin sobrecargar el cuerpo.

5. Quema de calorías desde el inicio:
Para aquellos que buscan perder peso, comenzar con cardio ayuda a activar el metabolismo de inmediato. Aunque la quema de calorías no depende exclusivamente del orden de los ejercicios, iniciar con cardio te asegura un gasto energético constante durante toda la sesión. Esto es particularmente útil si tu prioridad es mantener un déficit calórico.

6. Reducción del estrés y la ansiedad:
El cardio es conocido por ser una actividad que mejora el estado de ánimo y reduce los niveles de estrés. Realizarlo antes de entrenar puede ayudarte a entrar en la mentalidad adecuada para la sesión, dejando de lado las distracciones y enfocándote en tus objetivos. Es una forma efectiva de desconectar y liberar tensiones antes de afrontar los ejercicios más demandantes.

Sin embargo, es importante mencionar que la intensidad y duración del cardio antes de entrenar deben ser adecuadas para evitar agotar las reservas de energía. Si haces un cardio demasiado largo o exigente, podrías comprometer tu rendimiento en ejercicios de fuerza o potencia, especialmente si trabajas con pesas pesadas.

Beneficios del cardio después de entrenar

Elegir hacer cardio después de entrenar puede ser una estrategia muy efectiva, especialmente si tu objetivo principal es maximizar la quema de grasas o priorizar el rendimiento en los ejercicios de fuerza. Aunque muchas personas se preguntan si es mejor realizar cardio antes o después de entrenar, la verdad es que dejar el cardio para el final de tu sesión tiene beneficios únicos que pueden ajustarse perfectamente a ciertos objetivos de entrenamiento y composición corporal.

1. Maximización de la quema de grasas:
Uno de los beneficios más destacados de realizar cardio después de entrenar es que ayuda a optimizar la quema de grasa corporal. Durante el entrenamiento de fuerza, tu cuerpo utiliza principalmente las reservas de glucógeno (los carbohidratos almacenados en los músculos) como fuente de energía. Una vez que estas reservas se agotan, el cuerpo se ve obligado a recurrir a las grasas como combustible. Esto significa que, al hacer cardio después de entrenar, puedes aumentar significativamente la oxidación de grasas, lo que lo convierte en una excelente estrategia para quienes buscan definir su físico o perder peso.

2. Priorización del entrenamiento de fuerza:
Si tu meta principal es ganar masa muscular, desarrollar fuerza o mejorar tu rendimiento en ejercicios con pesas, dejar el cardio para después del entrenamiento te permitirá rendir al máximo durante tu sesión de fuerza. Hacer cardio antes podría agotar tus reservas de energía y afectar tu capacidad para levantar peso, mientras que hacerlo después asegura que puedes dar lo mejor de ti en cada levantamiento. Esto es crucial para mantener la intensidad y progresar en tus objetivos de fuerza.

3. Mejora de la resistencia sin comprometer el rendimiento:
Cuando haces cardio después de entrenar, puedes enfocarte en trabajar la resistencia cardiovascular sin comprometer la calidad de tu entrenamiento principal. Por ejemplo, una sesión de cardio moderado o ligero después de trabajar con pesas puede ser suficiente para mejorar tu capacidad aeróbica mientras aprovechas los beneficios metabólicos del entrenamiento de fuerza.

4. Mayor flexibilidad en la intensidad del cardio:
Hacer cardio después de entrenar te permite ajustar la intensidad según tu nivel de energía restante. Si estás muy cansado, puedes optar por un cardio ligero que sirva como una forma de «enfriamiento» para relajar los músculos y acelerar la recuperación. Por otro lado, si aún tienes energía, puedes realizar una sesión de cardio de mayor intensidad para aumentar el gasto calórico total de tu entrenamiento.

5. Efecto positivo en la recuperación muscular:
El cardio de baja intensidad después del entrenamiento puede ayudar a reducir el dolor muscular al mejorar la circulación sanguínea. Esto acelera la eliminación de desechos metabólicos acumulados durante el entrenamiento de fuerza y favorece la entrega de nutrientes a los músculos, lo que contribuye a una recuperación más rápida y efectiva. Incluir cardio después de entrenar puede ser una excelente manera de terminar tu sesión con un enfoque en el bienestar general del cuerpo.

6. Mantiene el enfoque en los objetivos principales:
Realizar el cardio al final de la sesión asegura que no interfiera con tu objetivo principal, ya sea fuerza, potencia o hipertrofia muscular. Esto es especialmente importante si trabajas con rutinas exigentes o específicas, ya que el orden de los ejercicios es fundamental para maximizar los resultados.

Por supuesto, la efectividad del cardio después de entrenar también depende de otros factores, como el tipo de cardio que elijas (intensidad baja, moderada o alta) y la duración de la sesión. Un cardio excesivamente prolongado o de alta intensidad podría aumentar el riesgo de fatiga o sobreentrenamiento, lo que podría impactar negativamente en tu recuperación y rendimiento general.

¿Cómo influye tu objetivo en la decisión?

Cuando se trata de decidir entre hacer cardio antes o después de entrenar, uno de los factores más determinantes es tu objetivo principal. Cada persona tiene metas únicas en su rutina de entrenamiento, ya sea perder grasa, ganar masa muscular, mejorar la resistencia o simplemente mantener un estado físico saludable. Dependiendo de lo que quieras lograr, el momento en que realices el cardio puede marcar una gran diferencia en los resultados que obtendrás.

1. Si tu objetivo es perder grasa corporal:
Para quienes buscan reducir su porcentaje de grasa, hacer cardio después de entrenar suele ser la mejor estrategia. Esto se debe a que, durante el entrenamiento de fuerza, tu cuerpo utiliza principalmente glucógeno como fuente de energía. Una vez que estas reservas están agotadas, el cuerpo tiende a recurrir a las grasas como fuente principal de combustible. Hacer cardio al final del entrenamiento puede ayudarte a maximizar la quema de grasas y optimizar tu metabolismo, logrando un mayor gasto calórico general. Además, al priorizar la fuerza primero, te aseguras de no comprometer la intensidad del entrenamiento, que es clave para mantener o incluso aumentar tu masa muscular durante un déficit calórico.

2. Si tu prioridad es ganar masa muscular o fuerza:
Si tu meta principal es desarrollar músculo o aumentar tu fuerza, lo ideal es dejar el cardio para después del entrenamiento o incluso hacerlo en días separados. Los ejercicios cardiovasculares realizados antes de una sesión de fuerza pueden agotar tus reservas de energía, lo que puede limitar tu capacidad para levantar peso, mantener una buena técnica y progresar en tus objetivos de hipertrofia o fuerza. Centrarte primero en el entrenamiento con pesas asegura que tengas la máxima energía y enfoque para trabajar con la intensidad necesaria. El cardio después puede ser ligero o moderado para complementar tu rutina sin interferir en el crecimiento muscular.

3. Si buscas mejorar la resistencia cardiovascular:
Si tu enfoque principal es aumentar tu capacidad aeróbica o prepararte para deportes de resistencia como correr, nadar o andar en bicicleta, el cardio debe ir al inicio de tu sesión. Hacer cardio antes de entrenar permite que tus músculos estén frescos y puedas rendir al máximo en actividades cardiovasculares de mayor duración o intensidad. Esto es especialmente importante si estás entrenando para competiciones o eventos donde el rendimiento cardiovascular es crucial.

4. Si entrenas por salud general o mantenimiento físico:
Para quienes tienen como objetivo mantenerse activos y saludables sin un objetivo específico, la elección entre cardio antes o después de entrenar es más flexible. Puedes optar por hacer un breve cardio al inicio como calentamiento y otro al final como enfriamiento. Lo importante es mantener un equilibrio entre ambos tipos de ejercicio y asegurarte de que disfrutes de la actividad física, ya que esto te ayudará a ser constante.

5. Si quieres mejorar tu composición corporal:
En los casos donde el objetivo es lograr un equilibrio entre pérdida de grasa y ganancia muscular, la decisión puede variar según tu programa de entrenamiento y tus preferencias. Sin embargo, una estrategia comúnmente recomendada es priorizar el entrenamiento de fuerza primero y realizar el cardio después. Esto asegura que no comprometas el estímulo necesario para desarrollar músculo, mientras utilizas el cardio como una herramienta para incrementar el gasto calórico y favorecer la definición muscular.

6. Si entrenas en ayunas:
Algunas personas prefieren entrenar en ayunas con el objetivo de acelerar la quema de grasas. Si este es tu caso, lo ideal es realizar cardio de baja intensidad antes del entrenamiento de fuerza, ya que tu cuerpo ya estará utilizando grasas como fuente principal de energía. Sin embargo, es fundamental escuchar a tu cuerpo y asegurarte de que tienes la energía suficiente para completar tu sesión de manera segura y efectiva.

El impacto del cardio en el rendimiento físico

El cardio, como parte de una rutina de entrenamiento, tiene un impacto significativo en el rendimiento físico, tanto de forma positiva como negativa, dependiendo de cómo se integre en tu programa. La eterna duda de si hacer cardio antes o después de entrenar no solo depende de tus objetivos, sino también de cómo este afecta tus niveles de energía, tu capacidad para realizar ejercicios de fuerza y tu recuperación muscular. Entender cómo el cardio influye en el cuerpo es fundamental para optimizar tus entrenamientos y alcanzar tus metas de manera eficiente.

1. Mejora del sistema cardiovascular y su impacto general:
El cardio es una herramienta poderosa para fortalecer el corazón y mejorar la capacidad pulmonar. Un sistema cardiovascular eficiente te permite transportar oxígeno y nutrientes a los músculos de manera más efectiva, lo que aumenta tu resistencia física y acelera la recuperación entre series. Además, esto se traduce en una mayor capacidad para realizar entrenamientos más intensos y prolongados, independientemente de si se enfocan en fuerza, potencia o acondicionamiento general.

2. Impacto del cardio antes del entrenamiento de fuerza:
Si realizas cardio antes de entrenar con pesas, es probable que experimentes una disminución en tu rendimiento de fuerza. Esto se debe a que el cardio, especialmente si es de alta intensidad o prolongado, puede agotar las reservas de glucógeno muscular y reducir tu nivel de energía disponible. Como resultado, podrías sentirte más fatigado al intentar realizar levantamientos pesados o ejercicios que requieren explosividad. Sin embargo, el cardio ligero o moderado puede actuar como un calentamiento efectivo, mejorando la circulación sanguínea y reduciendo el riesgo de lesiones.

3. Impacto del cardio después del entrenamiento de fuerza:
Hacer cardio después de tu sesión de fuerza suele ser menos perjudicial para el rendimiento en ejercicios de alta intensidad. En este caso, ya habrás utilizado la mayor parte de tus reservas de energía en los ejercicios de fuerza, y el cardio servirá como una herramienta complementaria para aumentar el gasto calórico o trabajar la resistencia cardiovascular. Además, realizar cardio al final puede tener un efecto positivo en la recuperación muscular, al mejorar la circulación y ayudar a eliminar los desechos metabólicos acumulados durante el entrenamiento.

4. ¿Cómo influye el tipo de cardio en el rendimiento físico?
El impacto del cardio en tu rendimiento depende en gran medida de su tipo y duración. Por ejemplo, el cardio de alta intensidad, como los intervalos (HIIT), puede mejorar tu capacidad aeróbica y anaeróbica, pero si lo realizas antes del entrenamiento de fuerza, podría afectar negativamente tu capacidad para mantener una buena técnica o levantar cargas pesadas. En cambio, el cardio de baja intensidad, como caminar o trotar suave, tiene un impacto menos drástico en tu rendimiento y puede ser utilizado tanto antes como después del entrenamiento sin comprometer demasiado tus resultados.

5. El fenómeno del “efecto interferencia”:
Uno de los aspectos más discutidos en el mundo del fitness es el llamado “efecto interferencia”, que ocurre cuando el cardio excesivo compromete las adaptaciones del entrenamiento de fuerza o hipertrofia. Este efecto es más evidente si realizas largas sesiones de cardio de alta intensidad junto con entrenamientos de fuerza en la misma sesión o de manera consecutiva. Para minimizar este impacto, es recomendable equilibrar el volumen e intensidad de ambos tipos de entrenamiento o, en algunos casos, realizar cardio y fuerza en días separados.

6. Impacto del cardio en la recuperación y la prevención de lesiones:
El cardio ligero después de entrenar puede tener beneficios significativos para la recuperación muscular. Actividades como caminar, trotar suavemente o montar bicicleta ayudan a reducir la rigidez muscular y promueven una mejor circulación sanguínea. Esto no solo acelera la eliminación de desechos metabólicos, sino que también reduce la inflamación y el riesgo de lesiones relacionadas con el sobreentrenamiento.

7. Adaptación según tu nivel de experiencia:
Es importante mencionar que el impacto del cardio varía según tu nivel de experiencia. Para los principiantes, realizar mucho cardio junto con entrenamientos de fuerza intensos puede ser abrumador y generar fatiga excesiva. En cambio, los atletas avanzados suelen tener una mayor capacidad de recuperación y pueden manejar mejor la integración de ambos tipos de entrenamiento sin que uno afecte al otro de manera significativa.

¿Qué dice la ciencia sobre cardio antes o después del entrenamiento?

El debate sobre si es mejor realizar cardio antes o después de entrenar no es algo nuevo en el mundo del fitness. Afortunadamente, numerosos estudios científicos han abordado este tema, proporcionando datos clave que pueden ayudarte a tomar decisiones informadas según tus objetivos. La ciencia ha demostrado que tanto el momento como el tipo de cardio que realices pueden influir significativamente en los resultados de tu entrenamiento, desde la pérdida de grasa y la ganancia muscular hasta la mejora de la resistencia.

1. El impacto en la pérdida de grasa corporal:
La evidencia científica sugiere que hacer cardio después del entrenamiento de fuerza puede ser más efectivo para quienes buscan maximizar la quema de grasa. Esto se debe a que, durante el entrenamiento de fuerza, el cuerpo utiliza glucógeno como principal fuente de energía. Una vez agotadas estas reservas, el cuerpo recurre a las grasas como combustible durante el cardio posterior, lo que optimiza la oxidación de grasas. Además, algunos estudios han encontrado que hacer cardio después puede aumentar el efecto de postcombustión (EPOC), es decir, el consumo de oxígeno posterior al ejercicio, lo que eleva el gasto calórico incluso después de haber terminado tu rutina.

2. El impacto en la fuerza y el crecimiento muscular:
La ciencia también ha examinado cómo el cardio afecta al rendimiento en el entrenamiento de fuerza. Realizar ejercicios cardiovasculares antes de entrenar con pesas puede reducir la capacidad para levantar cargas pesadas y mantener una buena técnica, especialmente si el cardio es de alta intensidad o prolongado. Un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research encontró que los participantes que realizaron cardio antes del entrenamiento experimentaron una disminución significativa en su fuerza máxima y en su capacidad de generar potencia explosiva. Esto refuerza la idea de que, si tu objetivo es ganar masa muscular o aumentar la fuerza, es preferible realizar el cardio después de entrenar o en días separados.

3. Cardio antes para mejorar la resistencia cardiovascular:
Sin embargo, si tu objetivo principal es mejorar tu capacidad aeróbica o prepararte para deportes de resistencia, la ciencia respalda la idea de hacer cardio al inicio de tu sesión. Hacer cardio cuando tus músculos están frescos permite que trabajes a una mayor intensidad, lo que favorece adaptaciones cardiovasculares más efectivas. Según un estudio publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise, el rendimiento en ejercicios de resistencia mejora significativamente cuando el cardio se realiza antes de cualquier otro tipo de entrenamiento.

4. El efecto interferencia:
Un tema recurrente en la investigación es el fenómeno conocido como «efecto interferencia», que ocurre cuando el cardio excesivo compromete las adaptaciones del entrenamiento de fuerza o hipertrofia muscular. Según un estudio de Sports Medicine, este efecto es más evidente cuando se realizan sesiones prolongadas de cardio de alta intensidad junto con entrenamiento de fuerza, ya que ambos tipos de ejercicio activan rutas metabólicas diferentes que pueden competir entre sí. Para minimizar este efecto, los investigadores sugieren que el cardio y la fuerza se realicen en días separados o que el cardio sea breve y de baja intensidad si se combina con el entrenamiento de fuerza en una misma sesión.

5. Beneficios del cardio después en la recuperación muscular:
Algunos estudios han mostrado que realizar cardio ligero después del entrenamiento de fuerza puede ser beneficioso para la recuperación. El aumento de la circulación sanguínea ayuda a eliminar desechos metabólicos como el ácido láctico, lo que reduce la inflamación y el dolor muscular. Esto hace que el cardio posterior sea una herramienta útil para quienes buscan optimizar la recuperación sin comprometer los resultados del entrenamiento.

6. Diferencias según el tipo de cardio:
La investigación también destaca la importancia de elegir el tipo de cardio según tus objetivos. El cardio de baja intensidad, como caminar o trotar suavemente, tiene un impacto mínimo en el rendimiento de fuerza y puede realizarse antes o después del entrenamiento. En cambio, el cardio de alta intensidad, como el HIIT, tiende a ser más demandante y es mejor dejarlo para después del entrenamiento de fuerza o para días separados si tu prioridad es desarrollar músculo o fuerza.

7. Resultados a largo plazo:
A largo plazo, la ciencia indica que tanto el cardio como el entrenamiento de fuerza son esenciales para una salud óptima y un buen rendimiento físico. Lo más importante no es solo el orden, sino también la consistencia y el diseño equilibrado de tu programa de entrenamiento. Un enfoque bien planificado que tenga en cuenta tus objetivos, nivel de experiencia y capacidad de recuperación será clave para obtener resultados sostenibles.

Factores clave para decidir cuándo hacer cardio

La decisión de realizar cardio antes o después de entrenar no debe tomarse a la ligera, ya que el momento adecuado dependerá de una serie de factores clave que pueden influir directamente en tus resultados. Desde tus objetivos específicos hasta tu nivel de experiencia y el tipo de entrenamiento que realices, existen aspectos fundamentales que debes considerar para optimizar tu rendimiento y maximizar los beneficios de tus sesiones de ejercicio. A continuación, analizaremos los principales factores que te ayudarán a decidir cuándo es mejor incluir el cardio en tu rutina.

1. Tus objetivos de entrenamiento:
El objetivo principal de tu entrenamiento es uno de los factores más importantes para determinar el momento ideal para hacer cardio. Si tu meta es perder grasa corporal, realizar el cardio después del entrenamiento de fuerza puede ser más efectivo, ya que aprovecharás la disminución de las reservas de glucógeno durante el entrenamiento con pesas para oxidar más grasas en el cardio posterior. Por otro lado, si tu prioridad es mejorar la resistencia cardiovascular o prepararte para actividades aeróbicas, es mejor realizar el cardio al inicio, cuando tienes más energía y puedes rendir al máximo.

2. El tipo e intensidad del cardio:
El impacto del cardio también varía dependiendo de su intensidad y duración. El cardio de alta intensidad, como los intervalos (HIIT), es más demandante y puede agotar tus reservas de energía, por lo que generalmente se recomienda realizarlo después del entrenamiento de fuerza o en días separados. En cambio, el cardio de baja intensidad, como caminar o trotar suavemente, puede realizarse antes o después, dependiendo de tus necesidades, sin comprometer demasiado tu rendimiento en otras actividades.

3. La composición de tu rutina de entrenamiento:
El diseño general de tu programa de entrenamiento es clave para decidir cuándo hacer cardio. Si estás trabajando en una rutina de fuerza o hipertrofia con ejercicios exigentes como sentadillas, peso muerto o press de banca, lo ideal es realizar el cardio después para priorizar tu rendimiento en estos ejercicios. Sin embargo, si tu rutina es más equilibrada o incluye ejercicios menos intensos, podrías realizar un breve cardio al inicio como calentamiento activo.

4. Tu nivel de experiencia:
El nivel de experiencia en el entrenamiento también juega un papel importante en esta decisión. Los principiantes suelen beneficiarse más al separar el cardio y el entrenamiento de fuerza en días diferentes, ya que sus cuerpos aún se están adaptando a las demandas físicas y el exceso de ejercicio podría causar fatiga o sobreentrenamiento. En cambio, los atletas avanzados tienen una mayor capacidad de recuperación y pueden combinar ambos tipos de entrenamiento en una misma sesión sin problemas significativos.

5. El tiempo disponible para entrenar:
Tu horario y la cantidad de tiempo que puedes dedicar al entrenamiento son factores prácticos pero igualmente importantes. Si dispones de tiempo limitado, puedes combinar el cardio y el entrenamiento de fuerza en una misma sesión. En este caso, la prioridad del orden dependerá de tus objetivos específicos. Si buscas mejorar tu rendimiento cardiovascular, haz el cardio al inicio; si tu meta es ganar fuerza o músculo, deja el cardio para el final.

6. Tu nivel de energía y recuperación:
Escuchar a tu cuerpo es fundamental para tomar esta decisión. Si notas que el cardio antes del entrenamiento de fuerza te deja sin energía para levantar pesas con intensidad, prueba realizarlo después. Por otro lado, si hacer cardio al final de tu sesión te deja demasiado fatigado para recuperarte adecuadamente, considera disminuir su intensidad o dividir tus entrenamientos en días separados.

7. La duración de tus sesiones:
El tiempo que dedicas a entrenar también influye en el momento de hacer cardio. Si tu sesión de fuerza es larga e intensa, agregar cardio después podría ser contraproducente, ya que tu cuerpo estará fatigado. En este caso, un cardio ligero como enfriamiento puede ser suficiente, o podrías reservar el cardio para un día diferente. Si, por el contrario, tu entrenamiento de fuerza es breve, añadir cardio al final puede complementar perfectamente tu rutina.

8. El riesgo de interferencia entre fuerza y cardio:
El «efecto interferencia» es un fenómeno documentado en estudios científicos, donde el cardio excesivo compromete las adaptaciones del entrenamiento de fuerza. Para minimizar este riesgo, es importante planificar cuidadosamente la intensidad y duración del cardio, así como el momento en que lo realizas. Por ejemplo, si estás trabajando en aumentar tu fuerza o masa muscular, evita sesiones largas de cardio intenso inmediatamente antes o después de tus entrenamientos.

9. Tus preferencias personales:
Finalmente, tus gustos y preferencias también cuentan. Si disfrutas más hacer cardio al inicio para «activarte» o prefieres dejarlo al final como una forma de desconexión, eso puede influir en tu decisión. La clave es encontrar una estrategia que sea sostenible y disfrutable, ya que la constancia es el factor más importante para alcanzar tus metas.

Errores comunes al combinar cardio y entrenamiento de fuerza

La combinación de cardio y entrenamiento de fuerza puede ser una estrategia increíblemente efectiva para lograr una buena condición física, perder grasa corporal y mejorar el rendimiento general. Sin embargo, no planificar adecuadamente la integración de ambas actividades puede llevar a errores que impactan negativamente en tus resultados. Desde comprometer el desarrollo muscular hasta aumentar el riesgo de sobreentrenamiento, algunos errores comunes pueden hacer que tu esfuerzo no dé los frutos esperados. A continuación, exploraremos los errores más frecuentes y cómo evitarlos para sacar el máximo provecho de tu rutina.

1. Hacer demasiado cardio antes del entrenamiento de fuerza:
Uno de los errores más comunes es realizar sesiones prolongadas e intensas de cardio antes de entrenar con pesas. Esto puede agotar tus reservas de energía, reduciendo tu capacidad para levantar cargas pesadas y comprometiendo la calidad de tus ejercicios de fuerza. El cardio excesivo antes del entrenamiento de fuerza también puede llevar a una mala técnica, lo que aumenta el riesgo de lesiones. Si tu prioridad es desarrollar músculo o fuerza, es mejor limitar el cardio previo a un calentamiento ligero de 5 a 10 minutos.

2. Ignorar la planificación según tus objetivos:
Otro error común es no adaptar el orden y la intensidad del cardio a tus metas específicas. No todos los entrenamientos deben enfocarse en la misma proporción de cardio y fuerza. Por ejemplo, si buscas perder grasa corporal, el cardio posterior al entrenamiento de fuerza puede ser más efectivo para maximizar la quema de grasas. En cambio, si tu objetivo es mejorar la resistencia cardiovascular, el cardio debe ir al inicio para permitirte rendir al máximo.

3. No dar prioridad al descanso y la recuperación:
Combinar cardio y fuerza sin considerar el tiempo de recuperación es un error que puede llevar al sobreentrenamiento. El exceso de ejercicio sin descanso adecuado puede causar fatiga crónica, disminución del rendimiento y, en casos extremos, lesiones. Es fundamental permitir que los músculos se recuperen adecuadamente, especialmente si estás realizando entrenamientos intensos en ambas disciplinas. Incorporar días de descanso o alternar entrenamientos ligeros con sesiones más exigentes es clave para mantener un buen rendimiento a largo plazo.

4. Hacer cardio de alta intensidad inmediatamente después del entrenamiento de fuerza:
Aunque el cardio después del entrenamiento de fuerza puede ser beneficioso para la quema de grasas, realizarlo a una intensidad demasiado alta puede ser contraproducente. El cardio intenso después de entrenar con pesas puede aumentar la fatiga muscular y retrasar la recuperación, lo que podría afectar negativamente tus próximos entrenamientos. En su lugar, opta por un cardio de intensidad moderada o baja para complementar tu sesión sin sobrecargar al cuerpo.

5. No equilibrar el volumen total de entrenamiento:
Un error frecuente es no ajustar el volumen de entrenamiento cuando combinas cardio y fuerza. Incluir demasiado cardio mientras sigues un programa de fuerza exigente puede generar un exceso de carga para el cuerpo, dificultando el progreso en ambas áreas. Para evitar este problema, ajusta la duración e intensidad del cardio según tu programa de fuerza, asegurándote de no exceder tu capacidad de recuperación.

6. Descuidar la alimentación y el consumo de energía:
La combinación de cardio y fuerza aumenta el gasto calórico total, lo que puede llevar a un déficit energético si no ajustas tu dieta. No consumir suficientes calorías puede afectar tu rendimiento, tu capacidad de recuperación y tu progreso general, especialmente si tu objetivo es ganar masa muscular. Asegúrate de ingerir suficientes proteínas, carbohidratos y grasas saludables para satisfacer las demandas de tu entrenamiento y favorecer la recuperación.

7. Elegir el tipo de cardio equivocado:
No todos los tipos de cardio son adecuados para combinar con el entrenamiento de fuerza. Por ejemplo, el cardio de impacto alto, como correr largas distancias, puede ser perjudicial si tu objetivo es ganar músculo, ya que puede causar un mayor desgaste muscular. En cambio, actividades de bajo impacto, como nadar, montar bicicleta o caminar a ritmo moderado, suelen ser mejores opciones para complementar el trabajo de fuerza sin interferir en el progreso.

8. No escuchar a tu cuerpo:
Otro error común es ignorar las señales de tu cuerpo y continuar entrenando incluso cuando estás fatigado o dolorido. El sobreentrenamiento y la acumulación de fatiga son problemas reales cuando intentas combinar demasiadas actividades físicas en un solo programa. Es importante prestar atención a cómo se siente tu cuerpo y ajustar tu rutina según sea necesario, incorporando días de descanso activo o disminuyendo la intensidad cuando sea necesario.

9. No planificar el orden de los ejercicios:
El orden en que realizas el cardio y la fuerza también es crucial. Realizar ambas actividades de forma aleatoria puede comprometer tus resultados. Si decides hacer cardio antes, asegúrate de que sea ligero y breve para no interferir con el entrenamiento de fuerza. Si haces cardio después, evita excederte en intensidad y duración para no comprometer la recuperación.

10. Olvidar el calentamiento y el enfriamiento:
Por último, muchos olvidan la importancia de incluir un calentamiento y un enfriamiento adecuados al combinar cardio y fuerza. Un buen calentamiento mejora la circulación y prepara tus músculos para el esfuerzo, mientras que un enfriamiento ayuda a reducir el dolor muscular y promueve una mejor recuperación. Incluir estas etapas en tu rutina es esencial para prevenir lesiones y mejorar tu rendimiento general.

Cardio en ayunas: ¿es una opción viable?

El cardio en ayunas se ha convertido en una práctica popular entre quienes buscan maximizar la pérdida de grasa y mejorar su composición corporal. Esta estrategia consiste en realizar ejercicio cardiovascular antes de ingerir cualquier alimento, generalmente a primera hora de la mañana, cuando el cuerpo ha pasado varias horas sin comer. Pero, ¿es realmente una opción efectiva y saludable? Aunque muchas personas afirman que les ha funcionado, es importante analizar los beneficios, limitaciones y la evidencia científica detrás de esta práctica antes de incorporarla a tu rutina.

1. La teoría detrás del cardio en ayunas:
El principal argumento a favor del cardio en ayunas es que, al no haber alimentos recientes en el sistema digestivo, los niveles de glucógeno (carbohidratos almacenados en los músculos y el hígado) están bajos. Esto obligaría al cuerpo a recurrir a las grasas como fuente principal de energía durante el ejercicio. En teoría, esto podría traducirse en una mayor quema de grasas en comparación con el cardio realizado después de comer. Sin embargo, es importante destacar que este enfoque no necesariamente garantiza una mayor pérdida de grasa a largo plazo, ya que la pérdida de peso depende principalmente del balance calórico total.

2. Beneficios potenciales del cardio en ayunas:
Algunas personas reportan beneficios específicos al realizar cardio en ayunas, entre ellos:

  • Mayor quema de grasa a corto plazo: Algunos estudios sugieren que el cardio en ayunas puede aumentar la oxidación de grasas durante la sesión, ya que el cuerpo no tiene carbohidratos disponibles como combustible principal.
  • Simplicidad y comodidad: Entrenar en ayunas puede ser más práctico para quienes prefieren hacer ejercicio temprano en la mañana sin perder tiempo en desayunar.
  • Sensación de ligereza: Muchas personas encuentran que entrenar con el estómago vacío les hace sentir más ligeros y les permite moverse con mayor comodidad.

3. Limitaciones y riesgos del cardio en ayunas:
Aunque el cardio en ayunas puede tener ciertos beneficios, también presenta riesgos y limitaciones que deben considerarse:

  • Reducción del rendimiento: Entrenar en ayunas puede disminuir los niveles de energía, lo que puede afectar tu rendimiento, especialmente en sesiones de alta intensidad. Si el cuerpo carece de suficiente energía, podrías sentirte fatigado más rápidamente o no rendir al máximo.
  • Pérdida de masa muscular: En ausencia de glucógeno, el cuerpo puede recurrir no solo a las grasas, sino también a las proteínas musculares como fuente de energía, lo que podría comprometer la masa muscular con el tiempo si no se compensa adecuadamente con una dieta rica en proteínas.
  • Riesgo de mareos o hipoglucemia: Para algunas personas, especialmente aquellas sensibles a cambios en los niveles de azúcar en sangre, entrenar en ayunas puede causar mareos, debilidad o incluso desmayos.

4. ¿Qué dice la ciencia sobre el cardio en ayunas?
La evidencia científica sobre el cardio en ayunas es mixta. Algunos estudios han encontrado que esta práctica aumenta la quema de grasas durante el ejercicio, pero otros sugieren que no hay diferencias significativas en la pérdida de grasa a largo plazo entre el cardio en ayunas y el cardio realizado después de comer. Además, los expertos coinciden en que la pérdida de grasa se basa principalmente en mantener un déficit calórico sostenido, independientemente de si entrenas en ayunas o no.

Un estudio publicado en el Journal of the International Society of Sports Nutrition concluyó que, aunque el cardio en ayunas puede aumentar la oxidación de grasas durante el ejercicio, esto no necesariamente se traduce en una mayor pérdida de grasa corporal a largo plazo en comparación con entrenar después de comer. En otras palabras, el impacto real en tus resultados dependerá más de tus hábitos alimenticios y la calidad general de tu entrenamiento.

5. ¿Es el cardio en ayunas para todos?
El cardio en ayunas puede ser una opción viable para algunas personas, pero no es adecuado para todos. Si estás en buena forma física, tienes experiencia en el entrenamiento y te sientes cómodo ejercitándote sin comer, esta práctica podría funcionar para ti. Sin embargo, si experimentas mareos, fatiga extrema o si tus objetivos incluyen el desarrollo de fuerza o masa muscular, es mejor evitar el cardio en ayunas o hacerlo de manera ocasional.

6. Consejos para realizar cardio en ayunas de forma segura:
Si decides probar el cardio en ayunas, sigue estas recomendaciones para minimizar los riesgos y obtener los mejores resultados:

  • Empieza con sesiones ligeras o moderadas: Opta por caminar, trotar o montar bicicleta a un ritmo moderado en lugar de ejercicios de alta intensidad.
  • Hidrátate bien: Asegúrate de beber agua antes de tu sesión para evitar la deshidratación.
  • Consume proteínas adecuadas durante el día: Esto ayudará a proteger tu masa muscular y favorecer la recuperación.
  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes mareos, debilidad o cualquier malestar, detén el ejercicio y considera comer algo antes de entrenar en el futuro.

7. Alternativas al cardio en ayunas:
Si no te sientes cómodo con la idea de entrenar en ayunas, una buena alternativa es realizar un cardio ligero después de una comida pequeña rica en proteínas y carbohidratos de fácil digestión. Esto te dará suficiente energía para rendir bien durante el ejercicio mientras maximizas la quema de calorías.

Consejos para optimizar el cardio en tu rutina

El cardio es una herramienta esencial en cualquier programa de entrenamiento, ya sea que tu objetivo sea perder grasa, mejorar la salud cardiovascular o aumentar tu resistencia física. Sin embargo, para obtener los máximos beneficios, es fundamental integrarlo correctamente en tu rutina de ejercicio. Aunque el debate sobre si es mejor realizar cardio antes o después de entrenar puede variar según tus objetivos, hay ciertos consejos universales que pueden ayudarte a optimizar tus sesiones de cardio y maximizar los resultados. A continuación, te compartimos los mejores consejos para sacar el máximo provecho de tu cardio.

1. Define tus objetivos antes de planificar el cardio
Antes de incluir cardio en tu rutina, es crucial tener claridad sobre tus metas. Si tu objetivo es perder grasa, puedes optar por realizar cardio después del entrenamiento de fuerza para aprovechar la oxidación de grasas. Por otro lado, si estás entrenando para un evento de resistencia como una carrera, el cardio debería ser la prioridad de tu sesión, realizándolo al inicio con toda tu energía disponible. Tener un propósito claro te ayudará a estructurar tu entrenamiento de manera eficiente.

2. Elige el tipo de cardio adecuado
No todos los tipos de cardio son iguales, y la elección correcta dependerá de tus objetivos y nivel de experiencia. El cardio de baja intensidad y larga duración, como caminar o trotar, es ideal para principiantes o para complementar el entrenamiento de fuerza sin afectar la recuperación. Por otro lado, el cardio de alta intensidad, como el HIIT (entrenamiento por intervalos), es excelente para quemar calorías en poco tiempo y mejorar la capacidad aeróbica y anaeróbica. Escoge el tipo de cardio que mejor se adapte a tus necesidades y capacidades físicas.

3. Combina cardio y fuerza de manera estratégica
Si combinas cardio y entrenamiento de fuerza en una misma sesión, asegúrate de priorizar el ejercicio que esté alineado con tu objetivo principal. Por ejemplo, si tu meta es ganar fuerza o músculo, realiza primero los ejercicios de pesas y deja el cardio para el final. En cambio, si buscas mejorar tu resistencia cardiovascular, realiza el cardio al inicio para enfocarte en ello mientras tienes mayor energía. Este enfoque te permitirá mantener la intensidad en las áreas que más te importan.

4. Planifica la intensidad y duración del cardio
El volumen de cardio que realices debe ser proporcional a tus objetivos y tu capacidad de recuperación. Hacer demasiado cardio puede interferir con tus resultados de fuerza o hipertrofia debido al fenómeno de «efecto interferencia». Para evitar esto, ajusta la intensidad y duración de tus sesiones. Por ejemplo, una sesión de cardio moderado puede durar entre 30 y 45 minutos, mientras que el HIIT no debería superar los 20-30 minutos debido a su alta demanda física.

5. Integra el cardio en ayunas de manera inteligente
El cardio en ayunas puede ser una opción para quienes buscan perder grasa, pero no es necesario ni adecuado para todos. Si decides probarlo, asegúrate de que sea de baja a moderada intensidad para evitar pérdida de masa muscular o fatiga excesiva. Además, monitorea cómo se siente tu cuerpo y asegúrate de mantener una dieta equilibrada para apoyar tu recuperación.

6. Varía tu rutina de cardio
La monotonía puede hacer que el cardio sea aburrido y menos efectivo. Cambiar el tipo de cardio, la intensidad y el tiempo de tus sesiones no solo lo hace más interesante, sino que también ayuda a prevenir estancamientos. Por ejemplo, alterna entre caminar, correr, remar, andar en bicicleta o sesiones de HIIT para mantener tu cuerpo desafiado y progresando.

7. No descuides la recuperación
El cardio puede ser exigente, especialmente si realizas sesiones frecuentes o de alta intensidad. Es fundamental dar prioridad a la recuperación para evitar el sobreentrenamiento. Incluye días de descanso activo o sesiones de baja intensidad para permitir que tu cuerpo se recupere. Además, asegúrate de dormir lo suficiente y mantener una dieta adecuada para apoyar tus esfuerzos.

8. Considera el momento del cardio en tu día
El momento en que realices el cardio puede influir en tu rendimiento. Si entrenas por la mañana, una sesión ligera puede ayudarte a activar tu metabolismo y prepararte para el día. Si lo haces al final del día, puede servir como una forma de aliviar el estrés acumulado. Encuentra el momento que mejor se adapte a tu horario y tus niveles de energía.

9. Usa herramientas de seguimiento y monitoreo
Para optimizar tu cardio, es útil monitorear tu progreso y tu rendimiento. Utiliza dispositivos como monitores de frecuencia cardíaca, relojes inteligentes o aplicaciones de entrenamiento para asegurarte de que estás trabajando en la zona de intensidad adecuada. Esto te permitirá ajustar tus sesiones según tus necesidades y asegurarte de que estás progresando hacia tus objetivos.

10. Disfruta del proceso
El cardio no tiene por qué ser una tarea tediosa. Encuentra actividades cardiovasculares que disfrutes, ya sea bailar, nadar, montar bicicleta o incluso caminar al aire libre. La clave para mantener la consistencia es disfrutar lo que haces. Si te diviertes, será más probable que sigas con tu rutina a largo plazo.

Rutinas recomendadas: Cardio antes y después del entrenamiento

✔️ Cardio antes del entrenamiento (ideal si tu objetivo es calentar o mejorar resistencia)

  • Cuándo hacerlo:
    Si tu prioridad es la resistencia cardiovascular o calentar el cuerpo adecuadamente antes de una sesión de fuerza.

  • Beneficios:

    • Aumenta el flujo sanguíneo.
    • Eleva la temperatura corporal.
    • Mejora la movilidad articular y reduce el riesgo de lesiones.
    • Ideal si vas a hacer una sesión ligera de pesas o solo deseas mantenerte activo.
  • Recomendación:
    Haz 5 a 10 minutos de cardio ligero/moderado antes del entrenamiento. Ejemplo:

    • Caminata rápida 🚶‍♂️
    • Bicicleta estática 🚴
    • Saltar la cuerda 🪢
    • Elíptica suave

✔️ Cardio después del entrenamiento (ideal si tu objetivo es perder grasa)

  • Cuándo hacerlo:
    Si tu prioridad es quema de grasa, mantener masa muscular o entrenamiento de fuerza como enfoque principal.

  • Beneficios:

    • Usas tus reservas de energía (glucógeno) durante el entrenamiento de fuerza, por lo que después tu cuerpo recurre más fácilmente a la grasa como fuente de energía.
    • No te fatigas antes de levantar pesas.
    • Mejora la recuperación y elimina ácido láctico del entrenamiento.
  • Recomendación:
    Haz 15 a 30 minutos de cardio moderado tras tu rutina. Ejemplo:

    • Cinta caminando rápido/inclinación.
    • Bicicleta estática con resistencia.
    • HIIT moderado si estás en forma y recuperado.

🎯 ¿Y si haces cardio y fuerza el mismo día?

  • Si haces cardio intenso, lo mejor es dejarlo para otro momento del día o en días separados.
  • Si es cardio moderado o ligero, puedes hacerlo justo después de las pesas para optimizar resultados (especialmente en pérdida de grasa).
  • Siempre evita agotar tus energías antes de levantar peso, a menos que tu prioridad sea mejorar el sistema cardiovascular.

🔁 Ejemplo de rutina combinada (objetivo: tonificar y quemar grasa)

  1. Calentamiento:
    5-10 min de caminata rápida o bici estática.
  2. Entrenamiento de fuerza (30-40 min):
    • Full body o dividida en grupos musculares.
    • Ejercicios compuestos (sentadillas, presses, remo).
  3. Cardio post-entreno (20 min):
    • Caminata en cinta con inclinación o bici con buena resistencia.
  4. Estiramientos finales:
    5 minutos para recuperación activa.

Errores Comunes al Estirar Después de Entrenar

Estirar después de entrenar con pesas es una práctica esencial para mejorar la recuperación muscular, reducir la rigidez y prevenir lesiones. Sin embargo, es común que muchas personas cometan errores que, lejos de potenciar los beneficios del estiramiento, pueden hacerlo ineficaz o incluso causar molestias. Conocer y evitar estos errores te permitirá aprovechar al máximo tu rutina post-entrenamiento y cuidar mejor de tu cuerpo.

1. No Mantener la Postura el Tiempo Suficiente

Uno de los errores más frecuentes es realizar estiramientos apresurados. Muchas personas mantienen cada estiramiento durante menos de 10 segundos, lo que no da tiempo suficiente a los músculos para relajarse y elongarse correctamente. Para que el estiramiento sea efectivo, es esencial mantener la posición durante al menos 15 a 30 segundos por grupo muscular. Este tiempo permite que los músculos trabajados liberen la tensión acumulada y aumenten su rango de movimiento.

Consejo: Dedica el tiempo adecuado a cada estiramiento y concéntrate en sentir cómo el músculo se alarga de forma controlada. Si sientes mucha rigidez, puedes extender el estiramiento hasta 60 segundos.


2. Realizar Movimientos Bruscos o Rebotar

Un error común es intentar «forzar» el estiramiento realizando movimientos bruscos o rebotando. Esto no solo es innecesario, sino que también puede ser peligroso, ya que aumenta el riesgo de microlesiones o tensiones musculares. El objetivo del estiramiento es relajar los músculos, no someterlos a un estrés adicional.

Consejo: Realiza los estiramientos de manera suave y controlada, evitando cualquier tipo de rebote. Si no puedes alcanzar una posición cómoda sin rebotar, es mejor reducir la intensidad del estiramiento.


3. Olvidar Estirar Algunos Grupos Musculares

Muchas personas tienden a enfocarse únicamente en los músculos más evidentes, como los cuádriceps o los isquiotibiales, y olvidan otros grupos igualmente importantes. Por ejemplo, los músculos del core, los glúteos, los hombros o las pantorrillas también necesitan ser estirados después de entrenar con pesas. Ignorar ciertos músculos puede generar desequilibrios y limitar tu recuperación.

Consejo: Asegúrate de incluir todos los grupos musculares trabajados en tu sesión de entrenamiento. Si realizaste un entrenamiento de cuerpo completo, dedica tiempo a estirar todas las áreas principales, desde el cuello hasta las piernas.


4. Estirar Sin Calentar Adecuadamente Previamente

Aunque estirar después del entrenamiento es el momento ideal porque los músculos ya están calientes, algunas personas intentan realizar estiramientos profundos sin haber completado una sesión adecuada de ejercicio o sin un enfriamiento previo. Los músculos fríos son menos flexibles y más propensos a lesiones, lo que hace que estirar en estas condiciones sea contraproducente.

Consejo: Asegúrate de que los músculos estén calientes antes de realizar estiramientos profundos. Si has terminado una rutina ligera, como caminata o movilidad, y planeas hacer estiramientos, realiza una breve actividad para elevar la temperatura corporal antes de estirar.


5. Estirar Hasta el Dolor

Un error grave es confundir el estiramiento efectivo con el dolor. Forzar un músculo más allá de su capacidad puede causar microlesiones o incluso tensiones graves. El estiramiento debe sentirse como una ligera tensión, pero nunca debe ser doloroso. Escuchar a tu cuerpo es clave para evitar lesiones innecesarias.

Consejo: Detente en el punto donde sientas una tensión cómoda y mantén la posición. Si sientes dolor, retrocede un poco y asegúrate de no exceder tus límites.


6. No Respirar Correctamente Durante el Estiramiento

La respiración es un componente esencial del estiramiento, pero a menudo se pasa por alto. Muchas personas tienden a contener la respiración mientras mantienen una posición, lo que genera tensión innecesaria y dificulta la relajación muscular. La respiración profunda ayuda a relajar el cuerpo y maximiza los beneficios del estiramiento.

Consejo: Respira de manera profunda y controlada durante cada estiramiento. Inhala por la nariz al iniciar el movimiento y exhala lentamente por la boca mientras mantienes la posición.


7. No Adaptar los Estiramientos a Tus Necesidades

No todos los estiramientos son adecuados para todas las personas. Algunas posturas pueden ser demasiado avanzadas o inadecuadas según tu nivel de flexibilidad o las áreas específicas que has trabajado en tu entrenamiento. Realizar estiramientos que no se adapten a tus necesidades puede ser inefectivo o incluso dañino.

Consejo: Escoge estiramientos que se adapten a tus necesidades y nivel de flexibilidad. Si sientes incomodidad o dificultad para realizar una posición, busca una variante más accesible o consulta con un entrenador para aprender técnicas adecuadas.


8. Saltarte el Estiramiento Por Completo

Uno de los errores más perjudiciales es simplemente no estirar después de entrenar con pesas. Muchas personas lo consideran opcional o sienten que no tienen tiempo, pero esta omisión puede llevar a una recuperación más lenta, mayor rigidez muscular y un mayor riesgo de lesiones a largo plazo. El estiramiento es tan importante como el entrenamiento en sí, ya que ayuda a tu cuerpo a recuperarse y prepararse para futuros esfuerzos.

Consejo: Dedica al menos 5-10 minutos a estirar después de cada sesión de entrenamiento. No necesitas realizar una rutina extensa, pero sí asegurarte de estirar los músculos principales trabajados.

Cardio en ayunas: ¿es una opción viable?

El cardio en ayunas se ha convertido en una práctica popular entre quienes buscan maximizar la pérdida de grasa y mejorar su composición corporal. Esta estrategia consiste en realizar ejercicio cardiovascular antes de ingerir cualquier alimento, generalmente a primera hora de la mañana, cuando el cuerpo ha pasado varias horas sin comer. Pero, ¿es realmente una opción efectiva y saludable? Aunque muchas personas afirman que les ha funcionado, es importante analizar los beneficios, limitaciones y la evidencia científica detrás de esta práctica antes de incorporarla a tu rutina.

1. La teoría detrás del cardio en ayunas:
El principal argumento a favor del cardio en ayunas es que, al no haber alimentos recientes en el sistema digestivo, los niveles de glucógeno (carbohidratos almacenados en los músculos y el hígado) están bajos. Esto obligaría al cuerpo a recurrir a las grasas como fuente principal de energía durante el ejercicio. En teoría, esto podría traducirse en una mayor quema de grasas en comparación con el cardio realizado después de comer. Sin embargo, es importante destacar que este enfoque no necesariamente garantiza una mayor pérdida de grasa a largo plazo, ya que la pérdida de peso depende principalmente del balance calórico total.

2. Beneficios potenciales del cardio en ayunas:
Algunas personas reportan beneficios específicos al realizar cardio en ayunas, entre ellos:

  • Mayor quema de grasa a corto plazo: Algunos estudios sugieren que el cardio en ayunas puede aumentar la oxidación de grasas durante la sesión, ya que el cuerpo no tiene carbohidratos disponibles como combustible principal.
  • Simplicidad y comodidad: Entrenar en ayunas puede ser más práctico para quienes prefieren hacer ejercicio temprano en la mañana sin perder tiempo en desayunar.
  • Sensación de ligereza: Muchas personas encuentran que entrenar con el estómago vacío les hace sentir más ligeros y les permite moverse con mayor comodidad.

3. Limitaciones y riesgos del cardio en ayunas:
Aunque el cardio en ayunas puede tener ciertos beneficios, también presenta riesgos y limitaciones que deben considerarse:

  • Reducción del rendimiento: Entrenar en ayunas puede disminuir los niveles de energía, lo que puede afectar tu rendimiento, especialmente en sesiones de alta intensidad. Si el cuerpo carece de suficiente energía, podrías sentirte fatigado más rápidamente o no rendir al máximo.
  • Pérdida de masa muscular: En ausencia de glucógeno, el cuerpo puede recurrir no solo a las grasas, sino también a las proteínas musculares como fuente de energía, lo que podría comprometer la masa muscular con el tiempo si no se compensa adecuadamente con una dieta rica en proteínas.
  • Riesgo de mareos o hipoglucemia: Para algunas personas, especialmente aquellas sensibles a cambios en los niveles de azúcar en sangre, entrenar en ayunas puede causar mareos, debilidad o incluso desmayos.

4. ¿Qué dice la ciencia sobre el cardio en ayunas?
La evidencia científica sobre el cardio en ayunas es mixta. Algunos estudios han encontrado que esta práctica aumenta la quema de grasas durante el ejercicio, pero otros sugieren que no hay diferencias significativas en la pérdida de grasa a largo plazo entre el cardio en ayunas y el cardio realizado después de comer. Además, los expertos coinciden en que la pérdida de grasa se basa principalmente en mantener un déficit calórico sostenido, independientemente de si entrenas en ayunas o no.

Un estudio publicado en el Journal of the International Society of Sports Nutrition concluyó que, aunque el cardio en ayunas puede aumentar la oxidación de grasas durante el ejercicio, esto no necesariamente se traduce en una mayor pérdida de grasa corporal a largo plazo en comparación con entrenar después de comer. En otras palabras, el impacto real en tus resultados dependerá más de tus hábitos alimenticios y la calidad general de tu entrenamiento.

5. ¿Es el cardio en ayunas para todos?
El cardio en ayunas puede ser una opción viable para algunas personas, pero no es adecuado para todos. Si estás en buena forma física, tienes experiencia en el entrenamiento y te sientes cómodo ejercitándote sin comer, esta práctica podría funcionar para ti. Sin embargo, si experimentas mareos, fatiga extrema o si tus objetivos incluyen el desarrollo de fuerza o masa muscular, es mejor evitar el cardio en ayunas o hacerlo de manera ocasional.

6. Consejos para realizar cardio en ayunas de forma segura:
Si decides probar el cardio en ayunas, sigue estas recomendaciones para minimizar los riesgos y obtener los mejores resultados:

  • Empieza con sesiones ligeras o moderadas: Opta por caminar, trotar o montar bicicleta a un ritmo moderado en lugar de ejercicios de alta intensidad.
  • Hidrátate bien: Asegúrate de beber agua antes de tu sesión para evitar la deshidratación.
  • Consume proteínas adecuadas durante el día: Esto ayudará a proteger tu masa muscular y favorecer la recuperación.
  • Escucha a tu cuerpo: Si sientes mareos, debilidad o cualquier malestar, detén el ejercicio y considera comer algo antes de entrenar en el futuro.

7. Alternativas al cardio en ayunas:
Si no te sientes cómodo con la idea de entrenar en ayunas, una buena alternativa es realizar un cardio ligero después de una comida pequeña rica en proteínas y carbohidratos de fácil digestión. Esto te dará suficiente energía para rendir bien durante el ejercicio mientras maximizas la quema de calorías.

Consejos para optimizar el cardio en tu rutina

El cardio es una herramienta esencial en cualquier programa de entrenamiento, ya sea que tu objetivo sea perder grasa, mejorar la salud cardiovascular o aumentar tu resistencia física. Sin embargo, para obtener los máximos beneficios, es fundamental integrarlo correctamente en tu rutina de ejercicio. Aunque el debate sobre si es mejor realizar cardio antes o después de entrenar puede variar según tus objetivos, hay ciertos consejos universales que pueden ayudarte a optimizar tus sesiones de cardio y maximizar los resultados. A continuación, te compartimos los mejores consejos para sacar el máximo provecho de tu cardio.

1. Define tus objetivos antes de planificar el cardio
Antes de incluir cardio en tu rutina, es crucial tener claridad sobre tus metas. Si tu objetivo es perder grasa, puedes optar por realizar cardio después del entrenamiento de fuerza para aprovechar la oxidación de grasas. Por otro lado, si estás entrenando para un evento de resistencia como una carrera, el cardio debería ser la prioridad de tu sesión, realizándolo al inicio con toda tu energía disponible. Tener un propósito claro te ayudará a estructurar tu entrenamiento de manera eficiente.

2. Elige el tipo de cardio adecuado
No todos los tipos de cardio son iguales, y la elección correcta dependerá de tus objetivos y nivel de experiencia. El cardio de baja intensidad y larga duración, como caminar o trotar, es ideal para principiantes o para complementar el entrenamiento de fuerza sin afectar la recuperación. Por otro lado, el cardio de alta intensidad, como el HIIT (entrenamiento por intervalos), es excelente para quemar calorías en poco tiempo y mejorar la capacidad aeróbica y anaeróbica. Escoge el tipo de cardio que mejor se adapte a tus necesidades y capacidades físicas.

3. Combina cardio y fuerza de manera estratégica
Si combinas cardio y entrenamiento de fuerza en una misma sesión, asegúrate de priorizar el ejercicio que esté alineado con tu objetivo principal. Por ejemplo, si tu meta es ganar fuerza o músculo, realiza primero los ejercicios de pesas y deja el cardio para el final. En cambio, si buscas mejorar tu resistencia cardiovascular, realiza el cardio al inicio para enfocarte en ello mientras tienes mayor energía. Este enfoque te permitirá mantener la intensidad en las áreas que más te importan.

4. Planifica la intensidad y duración del cardio
El volumen de cardio que realices debe ser proporcional a tus objetivos y tu capacidad de recuperación. Hacer demasiado cardio puede interferir con tus resultados de fuerza o hipertrofia debido al fenómeno de «efecto interferencia». Para evitar esto, ajusta la intensidad y duración de tus sesiones. Por ejemplo, una sesión de cardio moderado puede durar entre 30 y 45 minutos, mientras que el HIIT no debería superar los 20-30 minutos debido a su alta demanda física.

5. Integra el cardio en ayunas de manera inteligente
El cardio en ayunas puede ser una opción para quienes buscan perder grasa, pero no es necesario ni adecuado para todos. Si decides probarlo, asegúrate de que sea de baja a moderada intensidad para evitar pérdida de masa muscular o fatiga excesiva. Además, monitorea cómo se siente tu cuerpo y asegúrate de mantener una dieta equilibrada para apoyar tu recuperación.

6. Varía tu rutina de cardio
La monotonía puede hacer que el cardio sea aburrido y menos efectivo. Cambiar el tipo de cardio, la intensidad y el tiempo de tus sesiones no solo lo hace más interesante, sino que también ayuda a prevenir estancamientos. Por ejemplo, alterna entre caminar, correr, remar, andar en bicicleta o sesiones de HIIT para mantener tu cuerpo desafiado y progresando.

7. No descuides la recuperación
El cardio puede ser exigente, especialmente si realizas sesiones frecuentes o de alta intensidad. Es fundamental dar prioridad a la recuperación para evitar el sobreentrenamiento. Incluye días de descanso activo o sesiones de baja intensidad para permitir que tu cuerpo se recupere. Además, asegúrate de dormir lo suficiente y mantener una dieta adecuada para apoyar tus esfuerzos.

8. Considera el momento del cardio en tu día
El momento en que realices el cardio puede influir en tu rendimiento. Si entrenas por la mañana, una sesión ligera puede ayudarte a activar tu metabolismo y prepararte para el día. Si lo haces al final del día, puede servir como una forma de aliviar el estrés acumulado. Encuentra el momento que mejor se adapte a tu horario y tus niveles de energía.

9. Usa herramientas de seguimiento y monitoreo
Para optimizar tu cardio, es útil monitorear tu progreso y tu rendimiento. Utiliza dispositivos como monitores de frecuencia cardíaca, relojes inteligentes o aplicaciones de entrenamiento para asegurarte de que estás trabajando en la zona de intensidad adecuada. Esto te permitirá ajustar tus sesiones según tus necesidades y asegurarte de que estás progresando hacia tus objetivos.

10. Disfruta del proceso
El cardio no tiene por qué ser una tarea tediosa. Encuentra actividades cardiovasculares que disfrutes, ya sea bailar, nadar, montar bicicleta o incluso caminar al aire libre. La clave para mantener la consistencia es disfrutar lo que haces. Si te diviertes, será más probable que sigas con tu rutina a largo plazo.

Rutinas recomendadas: Cardio antes y después del entrenamiento

La incorporación del cardio antes o después del entrenamiento de fuerza es una estrategia eficaz para complementar tus objetivos de fitness. Sin embargo, el momento adecuado para realizarlo dependerá de tus metas, tu nivel de energía y el tipo de rutina que sigas. A continuación, te presentamos algunas rutinas recomendadas que incluyen cardio antes, después e incluso combinaciones estratégicas para maximizar los beneficios de ambas modalidades. Estas rutinas están diseñadas para diferentes objetivos y niveles de experiencia.


1. Rutina con cardio antes del entrenamiento (ideal para mejorar la resistencia cardiovascular):

Si tu prioridad es mejorar tu capacidad aeróbica, aumentar tu resistencia o prepararte para actividades de larga duración como correr o andar en bicicleta, realizar cardio antes del entrenamiento es una opción inteligente. Este enfoque permite que llegues con la máxima energía a tus sesiones cardiovasculares, lo que mejora el rendimiento y las adaptaciones físicas.

Ejemplo de rutina:

  • Calentamiento: 5-10 minutos de movilidad articular y estiramientos dinámicos.
  • Cardio principal: 20-30 minutos de carrera a ritmo moderado o intervalos de alta intensidad (HIIT). Si prefieres algo menos impactante, puedes optar por remo, bicicleta o elíptica.
  • Entrenamiento de fuerza:
    • Sentadillas con barra: 3 series de 8-12 repeticiones.
    • Press de banca: 3 series de 8-12 repeticiones.
    • Remo con mancuernas: 3 series de 10-12 repeticiones.
    • Planchas abdominales: 3 series de 30-45 segundos.
  • Enfriamiento: 5-10 minutos de caminata ligera y estiramientos estáticos.

Beneficios: Esta rutina asegura que rindas al máximo en tu cardio, lo que es especialmente útil si estás entrenando para competiciones de resistencia o eventos aeróbicos.


2. Rutina con cardio después del entrenamiento (ideal para pérdida de grasa y definición muscular):

Realizar el cardio al final de tu sesión es una excelente estrategia si tu objetivo es maximizar la quema de grasas sin comprometer tu rendimiento en el entrenamiento de fuerza. Este enfoque permite que uses el glucógeno como energía durante el trabajo de fuerza y recurras a las grasas como combustible durante el cardio.

Ejemplo de rutina:

  • Calentamiento: 5-10 minutos de caminata rápida o bicicleta ligera.
  • Entrenamiento de fuerza:
    • Peso muerto: 4 series de 6-8 repeticiones.
    • Press militar: 3 series de 8-10 repeticiones.
    • Zancadas con mancuernas: 3 series de 10-12 repeticiones por pierna.
    • Abdominales con balón medicinal: 3 series de 15 repeticiones.
  • Cardio posterior: 20-40 minutos de caminata a ritmo moderado o trote suave. También puedes realizar 15-20 minutos de intervalos moderados en la bicicleta o elíptica.
  • Enfriamiento: Estiramientos enfocados en los músculos trabajados.

Beneficios: Este enfoque favorece la pérdida de grasa corporal al combinar los efectos metabólicos del entrenamiento de fuerza con el cardio posterior.


3. Rutina combinada: Cardio ligero antes y después (ideal para principiantes o mantenimiento físico):

Si buscas mantenerte activo, disfrutar de un entrenamiento equilibrado o estás iniciándote en el mundo del fitness, una combinación de cardio ligero antes y después del entrenamiento puede ser la opción ideal. Este enfoque permite activar el cuerpo al inicio y cerrar la sesión con un trabajo cardiovascular relajante.

Ejemplo de rutina:

  • Cardio inicial: 10-15 minutos de caminata rápida o remo a baja intensidad. Este segmento funciona como un calentamiento activo para preparar tus músculos y articulaciones.
  • Entrenamiento de fuerza:
    • Press de pecho con mancuernas: 3 series de 10-12 repeticiones.
    • Sentadilla goblet con mancuerna: 3 series de 12-15 repeticiones.
    • Jalón al pecho en máquina: 3 series de 10-12 repeticiones.
    • Plancha lateral: 2 series de 20-30 segundos por lado.
  • Cardio final: 15-20 minutos de trote suave, bicicleta o elíptica a ritmo moderado.
  • Enfriamiento: Estiramientos suaves para relajar los músculos trabajados.

Beneficios: Esta rutina es perfecta para mantener un equilibrio entre fuerza y resistencia sin causar fatiga excesiva.


4. Rutina HIIT después del entrenamiento de fuerza (para quemar calorías y tiempo eficiente):

El entrenamiento por intervalos de alta intensidad (HIIT) es ideal si buscas quemar muchas calorías en poco tiempo y aumentar tu capacidad cardiovascular. Realizarlo después del entrenamiento de fuerza asegura que no comprometas tu energía para los levantamientos.

Ejemplo de rutina:

  • Calentamiento: 5-10 minutos de movilidad articular y trote ligero.
  • Entrenamiento de fuerza:
    • Dominadas asistidas: 3 series de 8-12 repeticiones.
    • Peso muerto rumano: 3 series de 8-10 repeticiones.
    • Push-ups con peso adicional: 3 series de 12-15 repeticiones.
    • Russian twists: 3 series de 20 repeticiones (10 por lado).
  • Cardio HIIT:
    • 30 segundos de sprint + 90 segundos de caminata (repetir 6-8 rondas).
    • Alternativa: 20 minutos de bicicleta a intervalos (20 segundos rápido, 40 segundos lento).
  • Enfriamiento: Caminata suave de 5 minutos y estiramientos estáticos.

Beneficios: El HIIT después del entrenamiento es excelente para quienes buscan optimizar el gasto calórico y mejorar la resistencia sin prolongar demasiado la sesión.


5. Rutina de días alternos (cardio y fuerza separados):

Si tienes tiempo suficiente y prefieres enfocarte al 100% en cada tipo de entrenamiento, puedes alternar días de cardio y fuerza. Esta estrategia minimiza el riesgo de interferencia entre ambos tipos de ejercicios.

Ejemplo de planificación semanal:

  • Lunes: Cardio (carrera de 30-40 minutos a ritmo moderado).
  • Martes: Entrenamiento de fuerza (enfoque en tren inferior).
  • Miércoles: Cardio HIIT (15-20 minutos).
  • Jueves: Entrenamiento de fuerza (enfoque en tren superior).
  • Viernes: Cardio ligero (bicicleta o caminata).
  • Sábado: Entrenamiento completo (circuito de fuerza + cardio moderado).
  • Domingo: Descanso o recuperación activa (yoga o caminata).

Beneficios: Esta estructura permite maximizar los beneficios de cada tipo de ejercicio sin que uno interfiera con el otro.

Preguntas frecuentes sobre si Realizar Cardio Antes o Después de Entrenar (FAQ)

¿Realizar cardio antes del entrenamiento de fuerza afecta mis resultados?

Hacer cardio primero puede agotar tus reservas de energía y reducir tu capacidad para levantar con buena técnica, lo cual puede comprometer la ganancia de fuerza o masa muscular.

¿Y si hago cardio después del entrenamiento de fuerza?

Entrenar fuerza primero te permite utilizar los músculos frescos, optimizar el rendimiento y luego hacer cardio para mejorar la resistencia o quemar calorías, aprovechando que la carga principal ya está hecha.

¿Depende del objetivo cuál deberías elegir primero?

Sí. Si tu meta principal es mejorar fuerza o hipertrofia, lo recomendable es comenzar con el entrenamiento de fuerza. Si tu objetivo es resistencia cardiovascular o preparar una carrera, es más lógico arrancar con cardio.

¿Hay momentos donde el orden realmente no importa?

Cuando buscas mejora general de la salud o simplemente hacer un entrenamiento equilibrado, el orden puede ser menos relevante. Lo importante entonces es que completes ambas actividades con buena intensidad.

¿Hacer cardio antes siempre perjudica la fuerza?

No siempre. Un cardio ligero o de calentamiento puede ser compatible antes de la fuerza. El problema aparece con sesiones largas o intensas de cardio que afectan la energía, fatigando los músculos clave para el entrenamiento de fuerza.

¿Cardio después de fuerza mejora la quema de grasa?

Sí, hacer cardio tras entrenamiento de fuerza puede favorecer la oxidación de grasa, ya que los músculos activados pueden continuar usando energía y el metabolismo permanece elevado tras la sesión.

¿Cuánto tiempo debería separar cardio y fuerza si los hago el mismo día?

Si combinas ambas modalidades en una misma jornada, se sugiere al menos unas horas de diferencia o al menos un período de descanso intermedio para permitir cierta recuperación neuromuscular.

¿Qué tipo de cardio se adapta mejor después de la fuerza?

Un cardio moderado o de intensidad ligera a media después de una sesión de fuerza es ideal. Si haces cardio de alta intensidad justo después de fuerza, aumentas el riesgo de fatiga, técnica deficiente o lesión.

¿Puede el orden influir en la recuperación muscular?

Sí. Si haces cardio antes de levantar, puedes llegar al entrenamiento de fuerza con músculos ya fatigados, lo que retrasa la recuperación. Hacer cardio después, o en otro momento, permite al sistema neuromuscular recuperarse mejor.

¿Para personas mayores o principiantes cambia la recomendación?

Puede cambiar. Para quienes tienen menor fuerza muscular o baja base de entrenamiento, hacer fuerza primero ayuda a preservar masa muscular y prevenir caídas en el rendimiento; mientras que el cardio puede reservarse para luego o en otro momento.

¿Puedo hacer sesiones mixtas de cardio y fuerza sin preocuparme?

Sí, siempre que adaptes la intensidad, cuides técnica y escuches el cuerpo. Combinar ambos estilos en la misma sesión puede funcionar si el volumen es moderado y los objetivos son generales.

¿Qué errores comunes se cometen al combinar cardio y fuerza?

Uno de los errores es asumir que más cardio antes de fuerza es mejor. En realidad puede afectar la calidad del entrenamiento de fuerza y aumentar el riesgo de lesión. Otro error es hacer ambos sin un plan de recuperación adecuado.

¿Cuál es el consejo final sobre el orden ideal?

Prioriza la modalidad que más influye en tu objetivo principal. Si quieres fuerza o masa muscular, haz fuerza primero. Si buscas resistencia o estás entrenando para un evento cardiovascular, haz cardio primero. En el contexto general, asegúrate de completar ambas y mantener consistencia.

¿Puede cambiar el orden dependiendo del día?

Sí. Puedes alternar días: unos días comenzar con fuerza, otros con cardio, según tu programa, energía diaria y objetivos específicos. Lo crucial es que adaptes el orden según tus prioridades y nivel de fatiga.

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Esperamos que la información de Cardio Antes o Después de Entrenar te haya sido útil!

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