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Receta de Fabada Asturiana de la Abuela : Pocas cosas evocan tanta calidez, tradición y sabor auténtico como un buen plato de fabada asturiana hecha con mimo, al estilo de la abuela. Esta receta, más que un simple guiso, es un viaje a las raíces de la cocina del norte de España, donde el tiempo se detiene y cada cucharada sabe a historia familiar.
La fabada es mucho más que un plato típico de Asturias: es el orgullo de una región que ha sabido conservar su identidad culinaria generación tras generación. 👵🏼✨ Prepararla en casa es un homenaje a nuestras abuelas, que cocinaban sin prisas, seleccionando con cariño las mejores fabes, embutidos y condimentos, y dejando que el fuego lento hiciera su magia.
En este artículo, te enseñaremos cómo hacer una fabada asturiana tradicional, con todos los trucos y secretos de la abuela para que consigas ese sabor profundo y reconfortante que solo ella lograba. Te guiaremos paso a paso, desde la elección de los ingredientes hasta el emplatado final, para que triunfes en casa con una receta que nunca pasa de moda.
Receta de Fabada Asturiana de la Abuela
🫘 ¿Qué es la Fabada Asturiana?
La fabada asturiana es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía del norte de España, concretamente de la región de Asturias. Se trata de un guiso contundente y lleno de sabor, elaborado con fabes (judías blancas grandes y mantecosas), acompañadas de un surtido de embutidos tradicionales conocido como compango: chorizo, morcilla asturiana y panceta curada.
🔥 Cocinada a fuego lento durante varias horas, esta receta conquista por su textura melosa, su sabor profundo y su capacidad para reconfortar el cuerpo y el alma en los días fríos. No es solo un plato, es una experiencia sensorial que habla de hogar, de reuniones familiares y de cocina con cariño.
En el contexto de la receta de fabada asturiana de la abuela, este guiso adquiere una dimensión aún más especial. 👵🏼💬 Es la versión más pura y auténtica, sin prisas ni atajos, tal y como lo hacían nuestras abuelas en sus cocinas de antaño: con ingredientes de calidad, paciencia infinita y ese toque casero que no se encuentra en ningún restaurante.
🍲 La fabada no solo forma parte de la identidad asturiana, sino que ha cruzado fronteras y se ha ganado un lugar privilegiado en la cocina española. Ya sea servida como plato principal en una comida festiva o como protagonista de una comida de domingo, su presencia en la mesa siempre despierta admiración y apetito.
📜 Origen e historia de la fabada asturiana tradicional
La fabada asturiana tradicional no es simplemente un plato típico; es un pedazo de historia que se ha transmitido de generación en generación, cocinado a fuego lento y con ingredientes del entorno rural asturiano. Su origen se remonta al siglo XIX, aunque algunos historiadores de la gastronomía sugieren que la base del guiso —fabes y carnes curadas— ya existía en forma rudimentaria mucho antes, como parte de la cocina campesina.
Lo cierto es que, con el paso del tiempo, este humilde guiso fue evolucionando hasta convertirse en un símbolo de la cocina asturiana. No hay documentos exactos que fijen la primera receta, pero sí hay constancia de su creciente popularidad a partir del siglo XX, sobre todo en el ámbito doméstico, cuando las abuelas comenzaron a perfeccionar lo que hoy conocemos como la receta de fabada asturiana de la abuela: con productos locales, proporciones equilibradas y una cocción lenta que no admite atajos. 👵🏼💛
La fabada representa como pocos platos la esencia de la comida de cuchara española, heredera de una tradición culinaria basada en el aprovechamiento, la sencillez y el respeto por los ingredientes de calidad.
🥘 Durante décadas, fue el plato principal de celebraciones, domingos en familia y reuniones donde el frío del norte encontraba su mejor antídoto en una olla humeante. Hoy en día, la fabada ha trascendido las fronteras de Asturias para ser conocida —y querida— en toda España y fuera de ella, conservando siempre ese espíritu auténtico que la hace única.
Hablar de fabada es hablar de memoria, de raíces y de amor por la cocina casera. Y es justamente por eso que la receta de fabada asturiana de la abuela sigue siendo la favorita: porque no solo alimenta, sino que conecta con nuestras emociones más profundas.
🧺 Ingredientes auténticos para una fabada asturiana de la abuela
Si hay algo que distingue a la receta de fabada asturiana de la abuela es la calidad de sus ingredientes. No se trata solo de seguir una lista, sino de entender que cada elemento tiene un papel fundamental en el sabor, la textura y la autenticidad del plato. Las abuelas lo sabían bien: una buena fabada no se improvisa, se construye con mimo desde la base.
El alma del plato son, sin duda, las fabes asturianas. Estas alubias blancas, grandes y mantecosas, se cultivan en el norte de España y poseen una textura única que, tras horas de cocción lenta, se funde en la boca sin romperse. No es casualidad que tengan denominación de origen protegida (Faba Asturiana IGP). Las abuelas siempre las remojaban la noche anterior, sabiendo que este paso era clave para lograr su punto perfecto.
Junto a las fabes, el otro gran protagonista es el compango, un surtido de embutidos tradicionales asturianos que aporta el sabor profundo y ahumado característico del guiso. Este compango suele incluir chorizo asturiano, morcilla asturiana (rica en pimentón y ligeramente ahumada) y panceta curada o lacón. Todos estos ingredientes se cocinan lentamente junto a las fabes, liberando su sabor poco a poco y creando un caldo espeso e irresistible.
🧄 A esta base se le suma un sencillo sofrito o aliño: ajo, cebolla, y en algunos casos una pizca de pimentón dulce o picante (dependiendo del gusto familiar). Algunas recetas de abuela incorporan una hoja de laurel o incluso un chorrito de aceite de oliva virgen extra al final, como toque secreto. Pero siempre, siempre, se respeta la regla de oro: no remover nunca con cuchara para no romper las fabes, sino mover la olla con movimientos circulares.
Elegir ingredientes auténticos y de calidad no es una cuestión de lujo, sino de respeto por la receta. Las abuelas no compraban lo más caro, sino lo más honesto, lo que sabían que funcionaba. Y gracias a eso, la fabada asturiana tradicional ha llegado hasta nuestros días como una de las joyas de la cocina española.
🍲 Utensilios necesarios para preparar la fabada
Aunque la receta de fabada asturiana de la abuela destaca por su sencillez, hay ciertos utensilios de cocina que son imprescindibles para lograr ese resultado auténtico que tanto la caracteriza. No se trata de tener una cocina profesional, sino de contar con las herramientas adecuadas que permitan una cocción lenta, uniforme y respetuosa con los ingredientes. Las abuelas no tenían robots de cocina, pero sí sabían elegir la cazuela correcta y mimar cada paso del proceso.
El primer y más importante utensilio es una olla grande de fondo grueso, preferiblemente de barro, hierro fundido o acero esmaltado. 🏺 Estas ollas distribuyen mejor el calor y permiten la cocción lenta que necesita la fabada. Si bien una olla exprés puede servir para una versión rápida, nada se compara con el sabor que se consigue dejando que el guiso burbujee a fuego bajo durante horas, como se hacía antes.
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También es fundamental tener una espumadera o cuchara de madera, aunque no para remover las fabes —recuerda que jamás se deben agitar directamente con cuchara, ya que podrían romperse—, sino para retirar con suavidad la espuma que se forma al principio de la cocción o para manipular el compango con cuidado.
🧂 Un cuenco o bol grande es necesario para el remojo previo de las fabes, que deben hidratarse durante al menos 12 horas antes de cocinarlas. Este paso es clave para que se cocinen bien y logren su textura cremosa tan característica.
Por último, pero no menos importante, conviene tener a mano un cucharón generoso para servir, porque si algo tiene la fabada es que se disfruta mejor en raciones abundantes, calientes y bien servidas directamente desde la olla. Las abuelas lo sabían: una buena fabada no se escatima.
Al final, preparar esta receta no exige grandes complicaciones técnicas, pero sí exige respeto por el proceso. Con los utensilios adecuados y un poco de paciencia, lograrás una fabada asturiana casera que no tiene nada que envidiarle a la de cualquier sidrería tradicional.
👩🍳 Paso a paso: Cómo hacer la fabada asturiana de la abuela
Preparar la receta de fabada asturiana de la abuela es mucho más que seguir unas instrucciones: es entrar en una tradición culinaria que respeta los tiempos, los ingredientes y el sabor auténtico que solo se consigue con paciencia y cariño. No es un plato exprés, pero precisamente ahí radica su magia. A continuación, te explicamos paso a paso cómo lograr una fabada casera que haría sonreír a cualquier abuela asturiana.
El primer paso, aunque parezca simple, es el remojo de las fabes. Debes colocarlas en un cuenco grande con abundante agua fría la noche anterior, al menos durante 12 horas. Las fabes deben quedar completamente cubiertas, ya que absorberán bastante líquido. Este proceso las rehidrata y permite que se cocinen de forma uniforme, sin que se rompan ni queden duras por dentro.
Al día siguiente, una vez hidratadas, escúrrelas y enjuágalas suavemente. Colócalas en una olla grande y cúbrelas con agua fría limpia, asegurándote de que el nivel de agua sobrepase las fabes por al menos dos dedos. A continuación, añade el compango entero: el chorizo, la morcilla y la panceta (o lacón), todos sin cortar. Las abuelas cocinaban los embutidos tal cual, para que suelten todo su sabor poco a poco sin deshacerse en el guiso. 🧡
Lleva la olla al fuego medio-alto hasta que comience a hervir. En ese momento, espuma la superficie con una cuchara o espumadera para eliminar impurezas. Una vez retirada la espuma, baja el fuego al mínimo: la fabada debe cocerse lentamente durante unas 2,5 a 3 horas, casi sin burbujas, en una cocción suave y constante.
Durante la cocción, es clave realizar el conocido “asustado” de las fabes: añade un chorrito de agua fría un par de veces cuando empiecen a hervir. Esto ayuda a que las fabes mantengan su piel intacta y se cocinen sin romperse.
🧄 Si lo deseas, puedes preparar un sofrito ligero con cebolla, ajo y pimentón dulce (opcional), que luego se incorpora a la olla para potenciar el sabor del caldo. Sin embargo, muchas abuelas optaban por prescindir de sofritos, confiando únicamente en la potencia del compango y la calidad de las fabes.
No remuevas las fabes con cuchara durante la cocción. En su lugar, mueve la olla con suaves vaivenes circulares para que todo se mezcle sin dañar la textura. Comprueba de vez en cuando el punto de sal, pero recuerda que los embutidos ya aportan bastante sabor, así que es mejor ajustar al final.
Una vez las fabes estén tiernas y el caldo tenga ese aspecto denso y anaranjado tan característico, retira del fuego y deja reposar unos minutos antes de servir. La fabada, como muchos platos de cuchara, mejora aún más si se deja reposar unas horas, o incluso de un día para otro.
🥄 Sirve caliente, con una porción generosa de fabes y un trozo de cada embutido. Acompañada de pan de pueblo y sidra asturiana, estarás ante una comida que no solo alimenta, sino que reconecta con lo más profundo de la cocina familiar.
✅ Consejos y trucos para que la fabada quede perfecta
Lograr una fabada asturiana perfecta no depende solo de seguir una receta al pie de la letra, sino de conocer los pequeños trucos que marcan la diferencia entre un buen plato y uno inolvidable. Las abuelas no necesitaban tutoriales ni medidores exactos: cocinaban con intuición, con experiencia y, sobre todo, con respeto por los tiempos y los ingredientes. Aquí te compartimos esos consejos tradicionales que harán que tu receta de fabada asturiana de la abuela salga redonda, desde la primera hasta la última cucharada.
Uno de los aspectos más importantes es la calidad de las fabes. Asegúrate de usar fabes asturianas con denominación de origen si puedes conseguirlas, ya que son más suaves, cremosas y soportan mejor la cocción larga sin romperse. Si usas fabes comunes, el resultado puede no ser el mismo. Además, recuerda hidratarlas correctamente: al menos 12 horas de remojo en agua fría, sin sal.
Durante la cocción, mantén el fuego siempre bajo y constante. La fabada no debe hervir bruscamente; el borboteo fuerte puede romper las fabes y enturbiar el caldo. El guiso debe cocerse lentamente, sin prisa, dejando que los sabores se integren de forma natural. Es el fuego lento el que transforma ingredientes sencillos en un plato extraordinario.
Otro truco de oro: no remover con cuchara. Las fabes son delicadas y se rompen con facilidad. Para evitarlo, basta con mover la olla con un suave vaivén circular de vez en cuando. Este movimiento ayuda a que los ingredientes se mezclen sin dañar la textura del guiso.
También es recomendable hacer el llamado “asustado” de las fabes. Añadir un poco de agua fría (dos o tres veces durante la cocción) ayuda a controlar el hervor y mejora la cocción interna de las alubias, manteniendo su piel intacta y una textura melosa.
💡 Un detalle que muchas abuelas practicaban era desgrasar el caldo si era necesario. Si el compango suelta demasiada grasa, puedes retirarla con una cuchara justo antes de servir, o incluso preparar la fabada el día anterior y quitar la capa sólida de grasa que se forma al enfriarse.
Y finalmente, uno de los secretos más sabios: la fabada está aún mejor reposada. Dejarla descansar unas horas, o incluso de un día para otro, permite que los sabores se asienten y el caldo espese de manera natural. El resultado es un guiso más sabroso, más equilibrado y profundamente reconfortante.
⚠️ Errores comunes al preparar fabada y cómo evitarlos
La receta de fabada asturiana de la abuela puede parecer sencilla a primera vista, pero como ocurre con todos los platos tradicionales, hay pequeños errores que pueden arruinar el resultado final. Desde una cocción inadecuada hasta una elección poco cuidada de los ingredientes, cada detalle cuenta si queremos lograr una fabada que esté a la altura de la auténtica tradición asturiana. A continuación, repasamos los fallos más habituales y cómo evitarlos fácilmente.
Uno de los errores más comunes es no respetar el tiempo de remojo de las fabes. Si no se hidratan correctamente durante al menos 12 horas, es muy probable que queden duras o se rompan durante la cocción. También es importante remojarlas en abundante agua fría, sin sal ni calor, para que se hinchen de forma gradual y uniforme.
Otro fallo frecuente es usar agua del grifo con exceso de cal o cambiarla durante la cocción. Las abuelas siempre cocinaban con la misma agua del remojo o con agua mineral si era necesario, ya que el tipo de agua influye directamente en la textura final de las fabes. Cambiar el agua o añadir demasiada durante la cocción puede alterar el sabor y la cremosidad del guiso.
❌ Uno de los errores más dañinos es remover las fabes con cuchara. Aunque parezca algo inocente, mover el guiso con utensilios puede romper la piel de las fabes y convertir el caldo en una masa espesa y poco apetecible. Lo correcto es mover la olla suavemente con movimientos circulares, sin agitar ni mezclar con fuerza.
También hay que tener cuidado con el fuego: cocinar a fuego alto es un gran error. La fabada necesita cocción lenta, paciente, casi sin burbujas. Hervirla a gran temperatura puede endurecer las fabes y hacer que el compango pierda su sabor característico. Un fuego constante, suave, y vigilado es clave para que todos los ingredientes liberen su esencia sin alteraciones.
⚖️ Otro aspecto a vigilar es la cantidad de sal. Como el compango ya contiene productos curados y embutidos salados, es mejor añadir la sal al final de la cocción, una vez que todos los sabores se hayan integrado. Así evitamos que la fabada quede salada en exceso.
Un error muy común en versiones modernas es cortar el compango antes de tiempo. Lo ideal es cocer el chorizo, la morcilla y la panceta enteros junto a las fabes, y trocearlos justo antes de servir. De esta forma, los embutidos no se deshacen ni saturan el caldo, y conservan mejor su sabor y textura.
Evitar estos errores no requiere ser un chef profesional, solo hace falta seguir los tiempos, usar productos de calidad y confiar en el saber hacer de nuestras abuelas. Al hacerlo, conseguirás una fabada asturiana casera digna de cualquier mesa familiar y llena de tradición en cada bocado. 👵🏼🍲
🍽️ Cómo servir la fabada asturiana: acompañamientos y presentación
Una vez que has preparado la receta de fabada asturiana de la abuela, con todo el cariño y el respeto por la tradición, llega el momento de disfrutarla como se merece. Y es que, aunque este plato habla por sí solo, saber cómo presentarlo y con qué acompañarlo puede elevar aún más la experiencia. No olvidemos que la fabada no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma… y los sentidos.
La forma tradicional de servir la fabada es bien caliente y directamente desde la olla, conservando así el aroma y el calor del guiso. Lo ideal es dejarla reposar unos minutos tras la cocción, para que el caldo adquiera esa textura espesa y sedosa tan característica. 🫕 A la hora de emplatar, se recomienda servir una buena porción de fabes acompañada de un trozo de cada parte del compango: un trozo de chorizo, uno de morcilla y otro de panceta. Algunas personas prefieren servir primero solo las fabes y ofrecer el compango en una fuente aparte para que cada comensal se sirva a su gusto, algo muy habitual en reuniones familiares.
El acompañamiento por excelencia es un buen pan de pueblo, crujiente por fuera y esponjoso por dentro. Es fundamental para mojar en el caldo y no dejar ni rastro del sabor tan profundo de este guiso. También puedes ofrecer pan de escanda (espelta asturiana), que tiene un sabor más rústico y armoniza a la perfección con el carácter del plato.
🍷 En cuanto a la bebida, lo más tradicional es servir la fabada con sidra natural asturiana, ya que su acidez refrescante equilibra el peso del plato. Otra opción muy popular es un vino tinto joven o con ligera crianza, que complemente sin dominar. Evita bebidas con gas o demasiado dulces, ya que no maridan bien con la intensidad del compango.
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Para una experiencia más completa, puedes comenzar la comida con una ensalada fresca o un plato ligero, que limpie el paladar y prepare el estómago. Pero recuerda: la fabada debe ser la protagonista. Es un plato principal y contundente, por lo que los acompañamientos deben ser sencillos y no robarle protagonismo.
En cuanto a la presentación, no hace falta sofisticación. Platos hondos, cucharones generosos y una mesa bien dispuesta bastan para rendirle homenaje. Si quieres añadir un toque especial, puedes colocar servilletas de tela, paneras rústicas o incluso presentar la olla de barro en el centro de la mesa, como hacían las abuelas, para que todos se sirvan directamente de la fuente. 👵🏼🔥
Servir una fabada es también servir una parte de la historia de Asturias, y hacerlo bien es una muestra de respeto a esa tradición. Al final, lo que queda en la memoria no es solo el sabor, sino el momento compartido alrededor de la mesa.
🔄 Variaciones de la receta: fabada vegana, exprés o con olla rápida
Aunque la receta de fabada asturiana de la abuela es insuperable en cuanto a sabor y tradición, lo cierto es que con el paso del tiempo han surgido distintas adaptaciones para ajustarse a las necesidades actuales: desde versiones más rápidas para quienes tienen poco tiempo hasta alternativas sin carne para quienes siguen una alimentación vegetal. La clave está en respetar el espíritu del plato, aunque se adapten sus ingredientes o tiempos de cocción.
Una de las versiones más populares en los últimos años es la fabada vegana. En esta variante se sustituyen los embutidos tradicionales por alternativas vegetales como chorizo vegano, morcilla vegetal o incluso tofu ahumado, que aportan sabor sin ingredientes de origen animal. Para recrear el fondo sabroso del guiso, se suele usar caldo de verduras casero, pimentón ahumado, alga kombu o incluso setas deshidratadas. El resultado es sorprendentemente reconfortante, especialmente si se cocinan fabes de calidad y se respetan los tiempos de cocción lenta.
Otra variación muy práctica para el día a día es la fabada exprés o rápida, pensada para quienes no disponen de varias horas para cocinar. En este caso, muchas personas optan por usar fabes cocidas en conserva, bien enjuagadas, y preparar el guiso en menos de una hora. Aunque el sabor nunca será igual al de una fabada tradicional, es una opción válida para resolver una comida casera con dignidad. El secreto está en usar un buen compango asturiano, reducir bien el caldo y dejarla reposar unos minutos antes de servir.
También existe la opción intermedia: fabada en olla rápida o exprés, ideal para acortar los tiempos sin renunciar al sabor profundo del plato. Al cocinar las fabes en olla a presión, el proceso se reduce a unos 30-40 minutos. Es importante tener cuidado con los tiempos para evitar que las fabes se deshagan o queden demasiado blandas. Una vez cocida, conviene destapar la olla y dejar que el caldo reduzca sin presión, para que espese y se concentren los sabores, como en la receta tradicional.
🕰️ Todas estas versiones tienen su lugar en la cocina moderna, y lejos de desvirtuar la receta, demuestran que la fabada asturiana es un plato vivo, versátil y capaz de adaptarse a los tiempos sin perder su esencia. Ya sea con fuego lento, con olla rápida o en versión vegana, lo importante es mantener el respeto por el producto, el cariño al cocinar y el placer de compartirlo en la mesa.
🥦 Beneficios nutricionales de la fabada casera
Aunque pueda parecer un plato pesado o calórico a primera vista, la fabada asturiana casera —preparada con ingredientes de calidad y sin excesos— puede ser una opción nutritiva, completa y equilibrada, especialmente cuando se consume como plato único. No en vano, las abuelas cocinaban este guiso como parte de una alimentación energética y reconfortante, ideal para los climas fríos del norte de España.
El primer gran valor nutricional de la fabada reside en las fabes, que son una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, vitaminas del grupo B y minerales como hierro, magnesio y potasio. La fibra que aportan ayuda a mejorar la digestión, a mantener la saciedad durante horas y a regular los niveles de azúcar en sangre. Además, las legumbres son un alimento con bajo índice glucémico, lo que las hace ideales para una dieta equilibrada.
En cuanto al compango (chorizo, morcilla y panceta), es cierto que aporta grasas y sodio, pero también ofrece proteínas completas y hierro hemo, el cual es más fácil de absorber por el organismo. Como en todo, la clave está en el equilibrio: usar embutidos de buena calidad, en la proporción justa, y evitar el exceso de grasa —algo que puedes controlar fácilmente al cocinar en casa. 🥩✅
Por su parte, el hecho de preparar la fabada de forma casera permite evitar aditivos, conservantes, azúcares ocultos y exceso de sal, que sí suelen estar presentes en versiones industriales o enlatadas. Además, al cocinar lentamente y con ingredientes naturales, los nutrientes se conservan mejor y el plato resulta más digestivo.
Otro punto a favor es que la fabada es un plato muy satisfactorio, por lo que no necesitas acompañarlo con grandes cantidades de otros alimentos. Con una ración moderada y un poco de pan integral, tienes una comida completa y saciante, rica en energía de calidad, ideal para personas activas o para esos días en los que necesitas recuperar fuerzas.
💧 Por último, no debemos olvidar que la fabada, al ser un plato de cuchara, hidrata el cuerpo y favorece la sensación de bienestar, sobre todo si se consume caliente en días fríos. Su combinación de calor, sabor y nutrición hace que no solo sea buena para el cuerpo, sino también para el ánimo.
Preguntas frecuentes sobre la Receta de Fabada Asturiana de la Abuela (FAQ)
1) ¿Qué alubia es la correcta para una fabada auténtica?
La fabe de la Granja asturiana (grano grande, mantecoso y de piel finísima). Remójala 12–24 h en agua fría y blanda, cambiando el agua si es necesario.
2) ¿Qué compango lleva tradicionalmente?
Chorizo asturiano, morcilla asturiana, panceta (o tocino) y lacón. Mejor curados de calidad y, si el lacón es muy salado, desalar 12–24 h.
3) ¿Se sofríe o no?
La versión más clásica evita el sofrito. Algunos añaden cebolla entera (luego se retira) y azafrán o pimentón suave. Cuanto menos “ruido”, más protagonismo de la fabe.
4) ¿Qué es “asustar” las fabes y por qué se hace?
Es cortar el hervor 2–3 veces con un chorrito de agua fría durante la cocción inicial. Ayuda a ablandar la piel y evita que se rompan.
5) ¿Cómo se evita que se deshagan?
Hervor muy suave, sin remover con cuchara (menea la olla), agua blanda y sal al final. Espuma y desengrasa a medida que suben impurezas.
6) ¿Cuánto tiempo tardan y a qué fuego?
A fuego muy bajo de 2 a 3 horas (según la fabe). Deben quedar enteras por fuera y cremosas por dentro, con caldo ligeramente trabado.
7) ¿Se pueden hacer en olla a presión?
Sí, pero con mimo: tiempos cortos (orientativos 20–25 min a baja presión) y reposo natural. El resultado es más rápido, aunque menos “sedoso” que a fuego lento.
8) ¿Cuándo se echa la sal?
Al final. El compango sala el guiso; si rectificas al principio puedes pasarte. Prueba y ajusta en los últimos minutos.
9) ¿Qué agua usar y cuánta?
Agua blanda (mineral si la de tu zona es dura), cubriendo dos o tres dedos por encima de las fabes. Añade caliente si falta; evita choques bruscos al final.
10) ¿Conviene pinchar chorizo y morcilla?
Un par de pinchazos suaves para que no revienten, sin desangrarlas. Añádelas enteras y retíralas para cortar antes de servir.
11) ¿Trucos para un caldo más sabroso y ligado?
Una pizca de azafrán tostado, pimentón suave (opcional) y mecer la olla de vez en cuando. Si falta cuerpo, tritura 1 cazo de fabes y vuelve a la olla.
12) ¿Reposo: mejora de un día para otro?
Sí. La fabada gana tras reposar en la nevera. Desengrasa la capa sólida al día siguiente y recalienta muy suave hasta que brille.
13) ¿Se puede congelar?
Perfectamente: por raciones, con caldo suficiente para cubrir las fabes. Descongela en nevera y recalienta lento.
14) ¿Acompañamientos y servicio tradicional?
Servir en cazuela de barro, con pan de miga consistente y sidra asturiana. Presenta el compango cortado en fuente aparte o sobre la cazuela.
Esperamos que la información ofrecida por Saber y Conocimiento de Receta de Fabada Asturiana de la Abuela te haya sido útil!









