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Ingredientes de la Fabada Asturiana – La Fabada Asturiana es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía española, un guiso contundente y lleno de sabor que ha trascendido las fronteras del Principado de Asturias para convertirse en una referencia culinaria a nivel nacional e internacional. Su preparación se basa en una combinación de ingredientes seleccionados cuidadosamente, donde la calidad de cada componente es clave para obtener un resultado auténtico y delicioso.
El ingrediente principal de la fabada son las fabes, una variedad de alubia blanca y mantecosa que, tras horas de cocción lenta, adquiere una textura suave y cremosa. Pero lo que realmente da carácter a este plato es el compango, un conjunto de embutidos tradicionales asturianos compuesto por chorizo, morcilla y panceta. Estos ingredientes no solo aportan profundidad de sabor, sino que también tiñen el caldo de un color rojizo gracias al pimentón presente en el chorizo, otorgándole su característico aspecto apetitoso.
Además del compango y las fabes, la receta tradicional incluye otros ingredientes esenciales como ajo, cebolla, aceite de oliva y, en algunos casos, un toque de azafrán o laurel para realzar el sabor. Aunque en esencia la fabada es una receta sencilla, la clave de su éxito radica en la calidad de los productos utilizados y en el mimo con el que se cocina, siguiendo la tradición asturiana de fuego lento y paciencia.
A lo largo de este artículo, exploraremos en detalle cada uno de los ingredientes imprescindibles para preparar una auténtica fabada asturiana, cómo elegirlos correctamente y algunos trucos para potenciar su sabor. Si eres amante de la gastronomía tradicional y quieres sorprender con un plato lleno de historia y tradición, ¡sigue leyendo y descubre todos los secretos de la fabada asturiana!
Ingredientes de la Fabada Asturiana
¿Qué es la Fabada Asturiana?
La Fabada Asturiana es uno de los platos más representativos de la cocina tradicional de Asturias y, sin duda, uno de los guisos más emblemáticos de toda España. Se trata de un plato de cuchara contundente, elaborado a base de fabes (una variedad de alubia blanca grande y mantecosa) y acompañado de un conjunto de embutidos asturianos conocido como compango, que incluye chorizo, morcilla y panceta. Su sabor intenso y su textura cremosa hacen que sea una receta muy apreciada, especialmente en los meses fríos, cuando un buen plato de fabada se convierte en una comida reconfortante y llena de energía.
El origen exacto de la fabada sigue siendo un misterio, aunque se cree que su consumo se popularizó en Asturias a partir del siglo XVIII o XIX, cuando el cultivo de las fabes y la producción de embutidos ya estaban plenamente asentados en la región. Lo que sí está claro es que este guiso se ha transmitido de generación en generación, manteniendo su esencia intacta a lo largo del tiempo. La fabada no solo es un plato estrella en los hogares asturianos, sino que también ha traspasado fronteras y es habitual encontrarla en cartas de restaurantes especializados en gastronomía española en todo el mundo.
A diferencia de otros potajes o cocidos, la fabada asturiana no lleva verduras ni legumbres variadas; su sabor se centra en la combinación de la alubia con los embutidos y las especias, creando un caldo espeso y lleno de matices. Además, su preparación requiere de un proceso lento y cuidadoso: las fabes deben hidratarse durante toda la noche antes de la cocción y, una vez en la olla, es fundamental respetar una cocción pausada y sin prisas, permitiendo que los ingredientes liberen todo su sabor y se integren a la perfección.
Hoy en día, la fabada es un símbolo de la identidad asturiana y un plato imprescindible en cualquier celebración o reunión familiar en la región. Además, su fama ha llevado a la comercialización de versiones enlatadas e incluso a la preparación de fabadas en restaurantes con Estrella Michelin, demostrando que esta receta humilde puede alcanzar la excelencia culinaria sin perder su esencia tradicional.
En las siguientes secciones, descubriremos en detalle cada uno de los ingredientes esenciales de la fabada asturiana, cómo seleccionarlos correctamente y los secretos para lograr un guiso auténtico y lleno de sabor. ¡Sigue leyendo y aprende todo sobre este plato icónico de la gastronomía española!

🥘 Lista Completa de Ingredientes de la Fabada Asturiana
La Fabada Asturiana es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía del norte de España, y su sabor inconfundible se debe en gran parte a la calidad y autenticidad de sus ingredientes. No es una receta complicada, pero sí exige productos específicos y tradicionales que aporten ese carácter profundo, sabroso y reconfortante que define a este guiso. A continuación, te mostramos la lista completa de ingredientes para preparar una fabada auténtica, como se hace en las cocinas asturianas desde hace generaciones 🍲.
El elemento principal es, sin duda, la faba asturiana: una alubia blanca, de gran tamaño y textura mantecosa, que se deshace suavemente en la boca. No vale cualquier alubia blanca, ya que la faba auténtica tiene denominación de origen y se cultiva en zonas específicas de Asturias. A su alrededor, el plato se construye con el famoso compango, el conjunto de embutidos curados que le dan ese sabor potente y profundo que caracteriza a la fabada.
Una fabada tradicional lleva los siguientes ingredientes:
500 g de fabas asturianas secas (de la variedad Granja o D.O.P.)
2 chorizos asturianos curados
2 morcillas asturianas ahumadas
1 trozo de panceta curada o tocino entreverado (unos 150 g)
1 hueso de jamón (opcional, pero recomendado para más sabor)
1 cebolla entera (opcional, se puede retirar tras la cocción)
1 diente de ajo (opcional)
Azafrán o pimentón (una pizca, solo si se desea realzar el color)
Aceite de oliva virgen extra (1-2 cucharadas)
Sal (al gusto, con precaución porque los embutidos ya aportan salinidad)
Agua fría (la necesaria para cubrir los ingredientes durante la cocción) 💧
Es importante hidratar las fabas la noche anterior, dejándolas en remojo durante al menos 12 horas. El compango también puede remojarse brevemente si se desea suavizar su sabor. A la hora de cocinar, se debe mantener el fuego suave y constante, y retirar la espuma que sube al principio para obtener un caldo más limpio y delicado.
Ingredientes auténticos de la Fabada Asturiana
La Fabada Asturiana es un plato cuya autenticidad depende en gran medida de la calidad y selección de sus ingredientes. Aunque existen versiones más rápidas o adaptaciones con productos similares, si lo que buscamos es el sabor tradicional y genuino de este guiso asturiano, es imprescindible utilizar ingredientes auténticos, aquellos que han sido empleados en Asturias durante generaciones y que aportan ese sabor inconfundible. A continuación, te detallamos cada uno de ellos y su importancia en la receta.
Las fabes: la base del guiso
El ingrediente estrella de la fabada es, sin duda, la faba asturiana. Se trata de una legumbre de gran tamaño, piel fina y textura mantecosa, que tras horas de cocción lenta se vuelve cremosa y absorbe todos los sabores del caldo. La variedad más utilizada es la «Faba Asturiana IGP», con Indicación Geográfica Protegida, lo que garantiza su calidad y origen. Es crucial elegir fabes de buena calidad, ya que son las responsables de la textura final del plato.
El compango: el alma del sabor
El compango es el conjunto de embutidos asturianos que aporta profundidad de sabor y un toque ahumado a la fabada. Está compuesto por:
- Chorizo asturiano: De color rojizo y sabor intenso, está elaborado con carne de cerdo, ajo, sal y pimentón, que le da su característico color y aroma. Durante la cocción, libera su esencia, tiñendo el caldo y aportando un ligero toque picante.
- Morcilla asturiana: A diferencia de otras morcillas, la asturiana tiene una textura más firme y está elaborada con sangre de cerdo, cebolla y especias, además de estar ligeramente ahumada. Su presencia es clave en el sabor final del guiso.
- Panceta o tocino: Fundamental para aportar untuosidad y suavidad al plato. Puede usarse panceta curada o fresca, aunque en Asturias se suele optar por la curada debido a su mayor intensidad de sabor.
En algunas versiones más contundentes, el compango puede incluir también lacón, costilla de cerdo o incluso oreja, aunque estos ingredientes no son indispensables en la receta tradicional.
Ajo y cebolla: el fondo aromático
Aunque la fabada no se cocina con un sofrito previo, es común añadir una cebolla entera y un diente de ajo al caldo durante la cocción para potenciar su aroma y equilibrar los sabores. Al final del proceso, se pueden retirar o deshacer en el guiso para integrarse por completo.
Pimentón de la Vera: el toque especiado
El pimentón dulce o semipicante es un ingrediente clave, ya que potencia el color y el sabor del guiso. Su uso es opcional, pero muchas recetas tradicionales lo incluyen en pequeñas cantidades para darle más profundidad al caldo.
Aceite de oliva virgen extra: calidad ante todo
Un buen chorro de aceite de oliva virgen extra no solo ayuda a integrar los sabores, sino que también aporta suavidad al guiso. Aunque la grasa natural del compango ya enriquece la fabada, un poco de aceite de calidad puede hacer la diferencia en el resultado final.
Sal y azafrán: el equilibrio perfecto
La sal se añade al final de la cocción para evitar que las fabes se endurezcan. Además, algunas recetas tradicionales incluyen unas hebras de azafrán, que aportan un matiz de sabor y un ligero tono dorado al caldo. No es un ingrediente imprescindible, pero si se utiliza, debe ser de buena calidad.
Agua: un ingrediente más
Aunque pueda parecer un detalle menor, el agua con la que se cocina la fabada es clave. Lo ideal es utilizar agua baja en cal y sin sabores añadidos para que no altere la textura de las fabes ni enmascare los matices del guiso.
La importancia de elegir ingredientes de calidad
Una fabada auténtica no admite atajos: para obtener un guiso realmente delicioso, es fundamental utilizar productos de primera calidad, preferiblemente de origen asturiano. Optar por fabes certificadas y embutidos artesanos marcará la diferencia en el resultado final.
Fabes: El alma de la fabada
Cuando hablamos de la Fabada Asturiana, el ingrediente más importante y característico de este guiso es, sin duda, la faba asturiana. Esta legumbre de gran tamaño, piel fina y textura mantecosa es la base del plato y el elemento que absorbe todos los sabores del compango y el caldo. Utilizar unas fabes de calidad marca la diferencia entre una fabada insípida y una receta auténtica, por lo que es fundamental conocer cómo seleccionarlas, prepararlas y cocinarlas correctamente.
Las fabes tradicionales utilizadas en la receta clásica pertenecen a la variedad «Faba Asturiana IGP», un sello de calidad que garantiza su origen y características superiores. Esta legumbre se cultiva en Asturias bajo condiciones específicas de clima y suelo, lo que le otorga una textura única y una capacidad excepcional para absorber los sabores de los embutidos y especias del guiso. A diferencia de otras alubias blancas, las fabes asturianas son suaves, cremosas y no se deshacen fácilmente si se cocinan correctamente.
Cómo elegir las mejores fabes para la fabada
A la hora de comprar los ingredientes de la fabada asturiana, es importante elegir fabes de calidad, preferiblemente con la certificación IGP (Indicación Geográfica Protegida). Para asegurarnos de que estamos adquiriendo un buen producto, debemos fijarnos en que las fabes sean grandes, uniformes en color y sin manchas oscuras. Además, una buena faba debe tener una piel fina que, tras la cocción, pase desapercibida en boca, sin resultar dura o gomosa.
Es recomendable comprarlas en tiendas especializadas, mercados locales o directamente a productores asturianos para garantizar su autenticidad. Evita las versiones más baratas que suelen encontrarse en supermercados sin denominación de origen, ya que pueden no tener la misma calidad ni ofrecer la textura ideal para la fabada.
Preparación y remojo: paso clave para una buena fabada
Antes de cocinar, las fabes deben hidratarse adecuadamente para garantizar una cocción homogénea y evitar que se rompan. Para ello, se recomienda dejarlas en remojo durante al menos 12 horas, sumergidas en agua fría y en un recipiente lo suficientemente grande, ya que aumentarán de tamaño al absorber el agua. Es importante utilizar agua sin cal ni cloro, ya que estos elementos pueden endurecer la piel de la legumbre.
Durante el remojo, es normal que algunas fabes se hinchen más que otras. Si ves alguna que queda flotando o no se hidrata bien, es recomendable retirarla, ya que puede estar en mal estado y afectar el resultado final del guiso.
Cocción lenta: el secreto de una textura perfecta
Una vez hidratadas, las fabes deben cocinarse a fuego lento y sin prisas. Es clave evitar los cambios bruscos de temperatura, ya que esto puede hacer que la piel se rompa y que las fabes pierdan su textura mantecosa. Durante la cocción, se utiliza la técnica del «asustado», que consiste en añadir un poco de agua fría en varios momentos del proceso para evitar que el caldo hierva con demasiada fuerza y ayudar a que las fabes queden tiernas.
El tiempo de cocción varía según la frescura y calidad de la legumbre, pero por lo general, oscila entre 2 y 3 horas a fuego bajo. Para saber si están en su punto, basta con tomar una faba entre los dedos y presionarla suavemente: si se deshace con facilidad y la piel no se separa, están listas.
Errores a evitar al cocinar fabes
Uno de los errores más comunes al cocinar las fabes es removerlas demasiado con una cuchara, lo que puede hacer que se rompan o que el guiso pierda su textura característica. Para evitarlo, lo ideal es mover la cazuela con suavidad de vez en cuando, sin utilizar utensilios que puedan dañarlas.
Otro aspecto importante es la sal: nunca debe añadirse al principio de la cocción, ya que puede endurecer las fabes. Lo mejor es incorporarla al final del proceso, cuando las legumbres ya estén tiernas y listas para absorber los últimos toques de sabor.
El compango: Embutidos esenciales para la fabada
Si hay algo que define el sabor profundo y característico de la Fabada Asturiana, además de las fabes, es sin duda el compango. Este conjunto de embutidos tradicionales asturianos es el responsable de aportar intensidad, aroma y un inconfundible toque ahumado al guiso. Sin el compango, la fabada perdería su esencia, ya que estos embutidos no solo enriquecen el caldo con su grasa y especias, sino que también le dan su característico color rojizo y su potente sabor.
El compango clásico se compone de tres elementos fundamentales: chorizo, morcilla y panceta (o tocino), aunque en algunas versiones también se añaden lacón o costilla de cerdo. Es imprescindible que estos ingredientes sean de origen asturiano y de alta calidad, ya que marcan la diferencia entre una fabada mediocre y una auténtica delicia.
Chorizo asturiano: el toque especiado y ahumado
El chorizo asturiano es una de las piezas clave del compango. A diferencia de otros chorizos españoles, el asturiano suele estar ligeramente ahumado, lo que le da un aroma más intenso y una profundidad de sabor inigualable. Se elabora con carne de cerdo, ajo, sal y pimentón, lo que le otorga su color rojizo característico. Durante la cocción, el chorizo libera parte de su grasa y especias, impregnando el caldo con su sabor y aportando ese matiz picante y especiado tan característico de la fabada.
A la hora de elegir el chorizo para la fabada, es recomendable optar por variedades curadas pero no demasiado secas, ya que deben cocerse enteras y liberar todo su sabor en el caldo sin deshacerse por completo. Al final del guiso, se pueden servir enteros o cortados en rodajas gruesas para disfrutar de su textura y sabor concentrado.
Morcilla asturiana: el sabor ahumado e intenso
Otro de los embutidos imprescindibles en el compango es la morcilla asturiana, un ingrediente que le aporta al guiso un sabor profundo y una textura suave. A diferencia de otras morcillas, como la de Burgos, la morcilla asturiana se caracteriza por su toque ahumado y su ausencia de arroz. Se elabora con sangre de cerdo, cebolla, especias y, en algunos casos, un poco de harina de maíz para darle más consistencia.
Durante la cocción de la fabada, la morcilla suelta parte de su grasa y sabor, haciendo que el caldo adquiera una textura más untuosa y un aroma inconfundible. Sin embargo, hay que tener cuidado con los tiempos de cocción, ya que si se cocina demasiado puede romperse y deshacerse en el caldo, lo que afectaría la presentación del plato. Para evitarlo, se recomienda pincharla ligeramente antes de introducirla en la olla, permitiendo que suelte parte de su contenido sin que se reviente por completo.
Panceta o tocino: la base de la untuosidad
El tercer elemento del compango es la panceta o tocino, una pieza fundamental para darle al guiso untuosidad y profundidad de sabor. En Asturias, se suele utilizar panceta curada o ahumada, aunque también se puede emplear panceta fresca. Su función principal es aportar grasa y suavidad al caldo, además de equilibrar el sabor de los embutidos más especiados.
A la hora de cocinar la panceta en la fabada, es importante no cortarla en trozos pequeños desde el inicio, sino dejarla en una pieza entera y cortarla en porciones gruesas antes de servir. Esto permite que suelte su esencia sin deshacerse completamente en el caldo, manteniendo la textura firme que contrasta con la cremosidad de las fabes.
Otros ingredientes opcionales del compango
Aunque el chorizo, la morcilla y la panceta son los elementos esenciales del compango, hay quienes añaden otras piezas de carne para darle aún más profundidad al guiso. Algunas variantes incluyen:
- Lacón: Es una parte del cerdo curada y salada, que aporta un toque más carnoso y jugoso a la fabada.
- Costilla de cerdo: Aporta un extra de sabor y textura, aunque no es imprescindible en la receta tradicional.
- Oreja o rabo de cerdo: En algunas versiones más contundentes, se añaden estas piezas para intensificar el sabor del caldo.
La importancia de un buen compango en la fabada
El compango es mucho más que un simple conjunto de embutidos: es el corazón de la fabada y el responsable de su sabor potente y su caldo espeso y aromático. La calidad de estos ingredientes determinará el resultado final del guiso, por lo que siempre es recomendable optar por productos artesanos y de origen asturiano.
Si quieres preparar una fabada asturiana auténtica, asegúrate de seleccionar embutidos de buena calidad y cocinarlos con paciencia, permitiendo que el caldo absorba todos sus matices sin prisas. ¡El resultado será un plato lleno de historia, tradición y un sabor inconfundible!
Otros ingredientes clave en la receta
Aunque las fabes y el compango (chorizo, morcilla y panceta) son los protagonistas indiscutibles de la Fabada Asturiana, existen otros ingredientes esenciales que juegan un papel fundamental en la receta. Estos ingredientes no solo potencian los sabores del guiso, sino que también equilibran su textura y aportan los matices que convierten una buena fabada en una experiencia gastronómica inigualable.
Ajo y cebolla: el fondo aromático
Aunque en la fabada no se suele hacer un sofrito previo como en otros guisos, el ajo y la cebolla son ingredientes clave para aportar aroma y profundidad al caldo. Tradicionalmente, se añaden enteros o partidos a la olla durante la cocción para que liberen su sabor sin llegar a protagonizar el plato.
- El ajo, con su potente aroma, realza los embutidos y aporta un toque sutil que equilibra la grasa del compango. Se suele añadir un diente entero y retirarlo al final de la cocción.
- La cebolla, por su parte, suaviza el conjunto y contribuye a espesar ligeramente el caldo. En algunas versiones, se tritura al final de la cocción para integrarla completamente en la salsa.
Pimentón de la Vera: el toque especiado y de color
El pimentón dulce o semipicante es uno de los condimentos más importantes en la fabada, ya que intensifica el color del caldo y potencia los matices ahumados del compango. Aunque en muchas recetas se añade de forma opcional, un toque de pimentón de calidad, preferiblemente el Pimentón de la Vera, hace que el guiso tenga un sabor más profundo y característico.
Se recomienda usarlo con moderación, ya que un exceso puede amargar el caldo. Normalmente, se disuelve en un poco de aceite caliente antes de incorporarlo a la fabada para que desprenda todo su aroma sin quemarse.
Aceite de oliva virgen extra: suavidad y equilibrio
Un buen chorro de aceite de oliva virgen extra marca la diferencia en la fabada, aportando untuosidad y ayudando a ligar el caldo. Aunque el compango ya libera parte de su grasa natural, el aceite de oliva de calidad suaviza los sabores y redondea el plato.
En algunas recetas tradicionales, se sofríe ligeramente el pimentón en aceite antes de incorporarlo al guiso, potenciando así su sabor y aroma. Sin embargo, lo más habitual es añadir el aceite directamente a la cocción para que los ingredientes se integren de manera natural.
Azafrán: el toque de distinción
Aunque no todas las recetas lo incluyen, el azafrán es un ingrediente opcional que puede elevar el sabor de la fabada. Este codiciado condimento aporta un matiz floral y ligeramente terroso que combina a la perfección con los embutidos y las fabes. Además, contribuye a intensificar el color dorado del caldo, haciéndolo aún más apetitoso.
Para aprovechar todo su potencial, se recomienda tostar ligeramente las hebras de azafrán antes de disolverlas en un poco de caldo caliente y añadirlas al guiso en los últimos minutos de cocción.
Laurel: un aroma sutil pero esencial
El laurel es otro de los ingredientes que, aunque no siempre se menciona, suele estar presente en muchas recetas de fabada. Su función es aportar un aroma herbal y fresco, que ayuda a equilibrar la intensidad de los embutidos y a dar más profundidad al caldo.
Lo ideal es añadir una o dos hojas enteras al principio de la cocción y retirarlas antes de servir el plato. Un exceso de laurel podría hacer que el sabor del guiso sea demasiado fuerte o amargo.
Sal: el toque final para equilibrar sabores
A pesar de que la fabada lleva embutidos curados y ahumados, que ya aportan una buena cantidad de sal, es importante probar el guiso al final de la cocción y ajustar la sal si es necesario. Añadirla demasiado pronto puede hacer que las fabes se endurezcan, por lo que siempre es recomendable incorporarla en los últimos minutos, cuando los ingredientes han soltado todo su sabor.
Agua: el ingrediente invisible pero esencial
El agua puede parecer un detalle menor, pero en realidad juega un papel crucial en la preparación de la fabada. Lo ideal es utilizar agua de baja mineralización para que no altere la textura de las fabes ni interfiera en los sabores del guiso.
Además, la técnica del «asustado», que consiste en añadir un poco de agua fría durante la cocción para cortar el hervor, es fundamental para evitar que las fabes se rompan y para lograr una textura perfecta.

¿Dónde comprar los mejores ingredientes para la fabada?
Si quieres preparar una Fabada Asturiana auténtica, la clave está en la calidad de los ingredientes. Desde las fabes hasta el compango, cada producto debe ser seleccionado cuidadosamente para garantizar un resultado excepcional. Aunque es posible encontrar alternativas en supermercados convencionales, la mejor opción es adquirir productos de origen asturiano y de alta calidad, ya sea en tiendas especializadas, mercados locales o a través de proveedores online. A continuación, te contamos dónde encontrar los mejores ingredientes para que tu fabada tenga el sabor tradicional que merece.
Tiendas especializadas en productos asturianos
Las tiendas especializadas en productos asturianos son una de las mejores opciones para encontrar ingredientes de calidad. En estos establecimientos puedes comprar fabes con Indicación Geográfica Protegida (IGP), embutidos ahumados artesanos y otros condimentos esenciales para la receta. Además, suelen contar con asesoramiento experto para ayudarte a elegir los productos más adecuados.
Algunas de estas tiendas están ubicadas en Asturias y otras cuentan con venta online y envíos a toda España y el extranjero, lo que facilita el acceso a ingredientes auténticos sin importar dónde te encuentres.
Comprar ingredientes en mercados y ferias locales
Si tienes la posibilidad de visitar Asturias o cuentas con un mercado de productos regionales cerca de tu localidad, esta es una excelente alternativa. Los mercados tradicionales y ferias gastronómicas suelen ofrecer productos frescos y de origen certificado, lo que garantiza una mayor autenticidad.
En Asturias, algunos de los mercados más recomendados para comprar los ingredientes de la fabada son:
- Mercado del Fontán (Oviedo): Un referente en productos asturianos, donde se pueden encontrar fabes de gran calidad y embutidos artesanales.
- Mercado de El Fontán (Gijón): Otra excelente opción con gran variedad de productos típicos asturianos.
- Ferias gastronómicas asturianas: Durante el año se celebran diversas ferias en Asturias donde se pueden adquirir fabes, compango y otros ingredientes de producción artesanal.
Tiendas online de productos asturianos
Para quienes no viven en Asturias o no tienen acceso a tiendas especializadas en su zona, existen varias tiendas online que ofrecen ingredientes de calidad con envíos a domicilio. Algunas de las mejores opciones incluyen:
- Tiendas gourmet y de productos asturianos: Muchas tiendas online están especializadas en productos asturianos y garantizan la autenticidad de sus ingredientes.
- Páginas de productores locales: Algunos productores venden directamente sus productos a través de sus propias webs, lo que asegura frescura y calidad.
- Marketplaces gastronómicos: Plataformas como Amazon o tiendas gourmet especializadas pueden tener packs completos de ingredientes para fabada asturiana.
Supermercados y grandes superficies: ¿una opción válida?
Si bien los supermercados y grandes superficies pueden ofrecer versiones comerciales de los ingredientes de la fabada, no siempre son la mejor opción en términos de calidad. Muchas veces, los embutidos no son ahumados de forma tradicional o las fabes no tienen la textura mantecosa ideal para el guiso.
Si no tienes acceso a tiendas especializadas, intenta buscar fabes de calidad superior y embutidos artesanales en la sección gourmet o en supermercados que ofrezcan productos de origen asturiano.
¿Merece la pena comprar ingredientes ya envasados o en packs?
Algunas tiendas y marcas especializadas ofrecen packs completos con todos los ingredientes de la fabada asturiana. Esta puede ser una excelente opción para quienes quieren asegurarse de que los productos son compatibles entre sí y tienen un sabor equilibrado. Sin embargo, si prefieres seleccionar cada ingrediente de forma individual, siempre puedes comprar las fabes y el compango por separado para garantizar la mejor calidad posible.
Alternativas y variaciones de la receta tradicional
La Fabada Asturiana es un plato icónico con una receta tradicional muy definida, pero como ocurre con muchas preparaciones culinarias, con el tiempo han surgido variantes y adaptaciones que permiten disfrutar de este delicioso guiso en diferentes contextos y con ingredientes alternativos. Ya sea por cuestiones dietéticas, por innovación gastronómica o simplemente por darle un toque personal, existen diversas formas de preparar una fabada que, sin perder su esencia, se adapta a distintos gustos y necesidades.
Fabada rápida en olla exprés: misma esencia en menos tiempo
Uno de los principales desafíos de la fabada tradicional es el tiempo de cocción, que puede superar las tres horas a fuego lento. Para quienes no disponen de tanto tiempo pero quieren disfrutar de un guiso con un sabor lo más auténtico posible, la fabada en olla exprés es una excelente alternativa.
La clave para lograr un buen resultado en menos tiempo es utilizar fabes de calidad y realizar un remojo adecuado antes de la cocción. Con la olla a presión, la fabada puede estar lista en unos 40-50 minutos, logrando un caldo espeso y sabroso sin necesidad de una cocción tan prolongada. Aunque algunos puristas defienden que el sabor y la textura mejoran con el fuego lento, esta opción es ideal para quienes buscan una preparación más rápida sin renunciar a la esencia del plato.
Fabada asturiana con mariscos: un toque innovador
Si bien la fabada tradicional se elabora con compango, en algunas zonas costeras de Asturias se han desarrollado versiones que incorporan mariscos para aportar un toque diferente al plato. Esta variante mantiene la base de fabes, pero en lugar de embutidos, se añaden ingredientes como almejas, langostinos, pulpo o incluso bogavante.
El resultado es una fabada con un caldo más ligero y con matices marinos, donde los mariscos aportan un sabor sofisticado sin opacar la cremosidad de las fabes. Para preparar esta versión, es recomendable utilizar un buen fumet de pescado en lugar de agua para potenciar el sabor del guiso.
Fabada vegetariana o vegana: sin compango pero llena de sabor
Para quienes no consumen carne pero desean disfrutar de un guiso de fabes sabroso y reconfortante, la fabada vegetariana o vegana es una alternativa deliciosa. En esta versión, se prescinde del compango y se sustituyen los embutidos por ingredientes que aporten profundidad de sabor y un toque ahumado, como:
- Setas shiitake o boletus, que aportan umami y textura.
- Pimentón ahumado, para simular el toque del chorizo.
- Caldo de verduras concentrado, que potencia el sabor del guiso.
- Algas o tomate seco, para añadir más matices al caldo.
Aunque el resultado no es exactamente igual al de la fabada tradicional, esta versión conserva la esencia del plato y es una excelente opción para quienes siguen una dieta basada en vegetales.
Fabada ligera: menos grasa, mismo sabor
Dado que el compango es bastante graso debido a los embutidos y la panceta, algunas personas prefieren una versión más ligera que conserve el sabor pero con menor aporte calórico. Para conseguirlo, se pueden hacer algunos ajustes:
- Usar embutidos más magros, como chorizo de pavo o versiones reducidas en grasa.
- Sustituir la panceta por jamón serrano, que aporta sabor sin tanta grasa.
- Eliminar parte de la grasa del caldo, desgrasándolo antes de servir.
Con estos cambios, se obtiene una fabada menos contundente pero igualmente sabrosa, ideal para quienes quieren disfrutar del plato sin excesos.
Fabes con tropiezos: una variación más rústica
Aunque la fabada se caracteriza por su textura cremosa y su caldo espeso, en algunas casas asturianas se prepara una versión conocida como «fabes con tropiezos», que es similar pero con una presentación diferente. En esta variante, los ingredientes del compango se trocean y se mezclan con las fabes, en lugar de servirse aparte en piezas grandes. Esto permite que cada bocado tenga un poco de todos los sabores, creando una experiencia más uniforme en la degustación del plato.
Consejos para conseguir una fabada perfecta
Preparar una Fabada Asturiana auténtica y deliciosa no solo depende de los ingredientes de calidad, sino también de una serie de técnicas y trucos que han sido perfeccionados a lo largo de generaciones. La clave de una fabada perfecta está en la paciencia, el respeto por los tiempos de cocción y algunos secretos que garantizan que las fabes queden tiernas y el caldo espeso y lleno de sabor. A continuación, te compartimos los mejores consejos para que tu fabada sea digna de los paladares más exigentes.
1. Elige ingredientes de la mejor calidad
La calidad de los ingredientes es el factor más importante para lograr una fabada excepcional. Opta siempre por fabes con Indicación Geográfica Protegida (IGP), que garantizan su textura mantecosa y su capacidad de absorber los sabores del guiso sin deshacerse. Además, el compango (chorizo, morcilla y panceta) debe ser asturiano y de producción artesanal, ya que esto asegurará un sabor auténtico y ahumado.
2. Remojo adecuado de las fabes: clave para su textura
Las fabes deben hidratarse correctamente antes de cocinarlas. Déjalas en remojo durante al menos 12 horas en agua fría, asegurándote de que queden completamente sumergidas y en un recipiente lo suficientemente grande, ya que aumentarán de tamaño. Usa agua sin cal ni cloro, ya que los minerales presentes en algunas aguas duras pueden endurecer la piel de las fabes y dificultar su cocción.
3. Cocción lenta y sin prisas
El secreto de una fabada perfecta está en la cocción a fuego lento. No intentes acelerar el proceso con fuego alto, ya que esto hará que las fabes se rompan y la textura del guiso no sea la adecuada. Lo ideal es cocinar la fabada durante 2 a 3 horas a fuego bajo, permitiendo que las legumbres absorban los sabores del compango de manera gradual.
4. La técnica del «asustado» para fabes tiernas
Uno de los trucos más tradicionales para conseguir unas fabes perfectas es la técnica del «asustado». Consiste en añadir un poco de agua fría (medio vaso) en dos o tres ocasiones durante la cocción, cuando el agua empiece a hervir. Esto ayuda a evitar que las fabes se rompan y contribuye a que su piel quede tierna pero intacta.
5. No remover con cuchara, solo mover la cazuela
Evita remover las fabes con una cuchara, ya que podrías romperlas y hacer que el guiso pierda su textura característica. En su lugar, agita suavemente la cazuela con movimientos circulares, permitiendo que los ingredientes se mezclen sin dañar las legumbres.
6. Añadir la sal solo al final
La sal nunca debe añadirse al principio de la cocción, ya que puede endurecer la piel de las fabes. Lo mejor es probar el caldo en los últimos 15 minutos de cocción y ajustar la sal si es necesario. Además, ten en cuenta que el compango ya aporta una buena cantidad de sabor salado, por lo que conviene no excederse.
7. El compango entero y su cocción controlada
Para que los embutidos aporten todo su sabor sin deshacerse, es recomendable cocinarlos enteros y no trocearlos antes de la cocción. De esta manera, liberarán sus jugos poco a poco sin desmoronarse en el guiso. Al final de la cocción, se pueden cortar en rodajas o servir enteros para que cada comensal se sirva a su gusto.
Si la fabada resulta demasiado grasa debido a la panceta y los embutidos, puedes retirar parte de la grasa de la superficie con una cuchara antes de servirla.
8. Dejar reposar la fabada antes de servir
Una de las grandes diferencias entre una fabada buena y una excepcional es el reposo. Como muchos guisos tradicionales, la fabada mejora si se deja reposar al menos unas horas o incluso de un día para otro. Esto permite que los sabores se asienten y se intensifiquen, consiguiendo una textura más homogénea y un caldo más espeso y sabroso.
9. Servir con el acompañamiento adecuado
Para disfrutar de la fabada como se hace en Asturias, acompáñala con un buen pan de pueblo o pan gallego, ideal para mojar en el caldo. También es tradicional servirla con sidra asturiana o un buen vino tinto con cuerpo, que ayude a equilibrar la contundencia del plato.
10. Trucos para una fabada con caldo espeso
Si quieres que el caldo de la fabada tenga una textura más densa y sabrosa, puedes aplicar estos trucos:
- Tritura unas pocas fabes con un tenedor y mézclalas con el caldo en los últimos minutos de cocción.
- Si has usado demasiada agua y el caldo está muy líquido, deja que la fabada repose sin tapa durante unos minutos para que el caldo se reduzca y concentre su sabor.
- Usa ingredientes de calidad, ya que los embutidos bien curados aportarán más cuerpo y densidad al caldo.
🍲 Receta de fabada asturiana de la abuela
La fabada asturiana es uno de esos platos que huelen a domingo, a cocina lenta y a tradición familiar. En muchas casas del norte de España, este guiso no es solo comida, sino patrimonio emocional, transmitido de generación en generación. La receta de la abuela es esa que no se encuentra exactamente igual en los libros, pero que todos recordamos por su sabor auténtico, su textura melosa y ese toque de cariño que solo da el tiempo.
🥣 Ingredientes clásicos para 4 personas:
400 g de fabes asturianas (alubias blancas grandes, de la variedad de la Granja)
2 morcillas asturianas
2 chorizos asturianos
1 trozo de tocino entreverado o panceta curada
1 trozo de lacón o jamón curado
1 cucharadita de pimentón dulce
1 hoja de laurel
Sal al gusto
Agua fría (cantidad suficiente para cubrir las fabes)
👩🍳 Preparación paso a paso (como lo hacía la abuela):
La noche anterior, pon las fabes en remojo con abundante agua fría. También puedes dejar en remojo el lacón si está muy salado.
Al día siguiente, escurre las fabes y colócalas en una cazuela grande, cubriéndolas con agua fría hasta unos tres dedos por encima.
Añade el chorizo, la morcilla, el tocino, el lacón y la hoja de laurel. Lleva todo a ebullición a fuego medio.
Cuando empiece a hervir, retira la espuma que se forma en la superficie con una espumadera.
Baja el fuego y deja cocer lentamente durante al menos 2 horas y media a fuego muy suave. La fabada no debe hervir con fuerza, sino “asustarse” de vez en cuando (es decir, añadir un poco de agua fría si rompe a hervir demasiado).
A mitad de cocción, añade una pizca de sal y el pimentón, disuelto previamente en un poco de caldo caliente.
Si ves que el caldo espesa demasiado o se reduce mucho, añade un poco más de agua caliente para mantener la textura cremosa característica.
Cuando las fabes estén tiernas y el caldo haya ligado bien, retira del fuego y deja reposar unos minutos antes de servir. Si puedes esperar unas horas o incluso dejarla para el día siguiente, mejor aún: como toda comida de cuchara, mejora con el reposo.
🥄 Sirve caliente, en cazuela o plato hondo, con su compango (morcilla, chorizo, lacón y tocino) cortado en trozos. Acompaña con un buen pan artesano y, si quieres la experiencia completa, una sidra natural bien fría.
💬 Esta receta de fabada asturiana de la abuela no es solo una guía de cocina, sino un homenaje a las raíces, al calor de hogar y a la magia de los sabores que nos marcan para siempre.
Preguntas frecuentes sobre los Ingredientes de la Fabada Asturiana (FAQ)
1. ¿Cuál es el ingrediente principal de la fabada asturiana?
El componente base son las fabes o alubias blancas de gran tamaño, preferiblemente de origen asturiano, que aportan la textura melosa característica del plato.
2. ¿Qué tipos de carnes incluye tradicionalmente la fabada?
Incluye embutidos y carnes curadas como chorizo asturiano, morcilla asturiana y lacón o panceta entreverada, que dan su sabor profundo y ahumado al guiso.
3. ¿Se utilizan verduras en la receta tradicional?
En la versión más pura apenas se añade verdura: puede llevar una cebolla entera, algunos dientes de ajo o unas hebras de azafrán, más que grandes cantidades de vegetales.
4. ¿Por qué se recomienda remojar las fabes antes de cocinarlas?
Remojarlas durante al menos 12 horas permite hidratarlas correctamente, reducir el tiempo de cocción, evitar que se rompan y obtener un resultado más cremoso.
5. ¿El pimentón y el azafrán son imprescindibles?
El pimentón dulce y unas hebras de azafrán se emplean para aportar aroma y color, aunque algunos cocineros tradicionales prescinden del azafrán y se quedan solo con pimentón.
6. ¿Se añade agua o caldo para cocer la fabada?
Se cubren las fabes con agua fría justo hasta que queden un dedo por encima, y se cuecen lentamente con el “compango” —las carnes y embutidos— para que el caldo se impregne bien.
7. ¿Cuánta carne por persona se suele usar en la fabada?
Las proporciones varían; un ejemplo común es alrededor de 100 g de fabes por persona y un “compango” moderado compuesto por piezas pequeñas de chorizo, morcilla y lacón.
8. ¿Se puede variar alguno de los ingredientes sin perder autenticidad?
Se pueden introducir matices como laurel, hueso de jamón o tocino curado, pero los puristas consideran esenciales fabes, chorizo, morcilla y lacón/panceta para que sea auténtica.
9. ¿La calidad del embutido afecta mucho al resultado final?
Sí. El sabor ahumado, curado y generoso de los embutidos es clave; emplear productos de menor calidad puede cambiar notablemente el perfil gustativo del plato.
10. ¿Por qué se dice que la fabada es un plato de invierno?
Por su alta carga calórica, grasas y legumbres densas, es un guiso contundente pensado para los días fríos, cuando se busca energía y abundancia.
11. ¿Se sirve con algún acompañamiento típico?
Tradicionalmente se acompaña con pan rústico y la bebida asturiana por excelencia, la sidra natural, para completar la experiencia del plato.
12. ¿Se puede preparar la fabada sin embutidos por motivos dietéticos?
Se puede adaptar, pero al eliminar los embutidos se pierde parte esencial de su carácter tradicional; sería una versión alternativa y no exactamente la fabada clásica.
13. ¿Cuál es el truco para que las fabes queden cremosas y no se rompan?
Cocer muy lentamente a fuego bajo, evitar agitar durante la cocción, usar buena calidad de fabes y respetar el remojo previo son las claves del éxito.
14. ¿Qué consejo final para elegir los mejores ingredientes para una fabada auténtica?
Selecciona fabes grandes y firmes, chorizo y morcilla asturianos curados y un buen lacón o panceta entreverada, así como un pimentón de calidad; esos elementos definen la esencia del plato.
Esperamos que la información de Ingredientes de la Fabada Asturiana te haya sido útil!









