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El Proceso Honey en Café intriga por su nombre, pero no tiene nada que ver con añadir miel. Habla de cómo se beneficia el café tras la cosecha: en lugar de lavar por completo el grano recién despulpado, se deja adherida una parte del mucílago (esa capa dulce y pegajosa que envuelve la semilla) durante el secado al sol. El resultado es un método intermedio entre el lavado y el natural, capaz de resaltar dulzor, cuerpo sedoso y una acidez más amable, con perfiles que van desde notas a caramelo y panela hasta frutas maduras y florales, según el clima, la altura y el manejo del productor.
¿Por qué importa? Porque el Proceso Honey en Café no solo moldea la taza; también influye en la huella hídrica y en la consistencia del producto final. Al usar menos agua que un lavado tradicional y exigir un volteo y control del secado más cuidadosos que un natural, este proceso equilibra sostenibilidad y calidad sensorial, premiando a quienes dominan los tiempos y la exposición al sol.
A medida que avanzas, descubrirás cómo se realiza paso a paso, por qué existen variantes como White, Yellow, Red o Black Honey, qué errores arruinan un lote y cómo elegir y preparar un café honey para disfrutarlo en casa. Si buscas una taza dulce, limpia y compleja, entender el Proceso Honey en Café es la puerta de entrada para apreciar, con criterio, lo que realmente hay detrás de ese sabor que tanto te atrae.
Qué es el Proceso Honey en Café
¿Qué es el Proceso Honey en Café y por qué no lleva miel?
El Proceso Honey en Café es un método de beneficio (poscosecha) en el que, tras despulp ar la cereza, se deja adherida una parte del mucílago —esa capa dulce, pegajosa y rica en azúcares que envuelve la semilla— durante el secado. No se lava por completo el grano ni se seca la fruta entera: queda a medio camino entre el lavado y el natural, combinando limpieza en taza con mayor dulzor y cuerpo.
¿Y por qué no lleva miel? Porque la “miel” del nombre no es un ingrediente: alude al aspecto y textura del mucílago durante el secado, que recuerda a una miel espesa. En el Proceso Honey en Café no se añade miel, jarabes ni aditivos; es solo café y su mucílago controlado con precisión por el productor.
En la práctica, el flujo luce así: recolección selectiva, despulpado, retención del mucílago (en mayor o menor porcentaje), y secado lento al sol en patios o camas africanas, con volteos frecuentes para evitar fermentaciones indeseadas. Ese control fino de tiempos, ventilación, temperatura y exposición es lo que define el resultado: un café más dulce, con cuerpo sedoso y acidez más redondeada, sin perder claridad.
Existen variantes según cuánta mucosidad se conserve y cómo se gestione el secado: se suele hablar de White, Yellow, Gold, Red o Black Honey. A mayor retención de mucílago y secado más pausado (a veces con más sombra), suelen aparecer perfiles más intensos, con notas que van de caramelo y panela a frutas maduras; con menor retención y secados más rápidos, el perfil tiende a ser más limpio y nítido.

Origen y evolución del Proceso Honey en Café
La historia del Proceso Honey en Café nace en el cruce de necesidad e innovación. Sus raíces modernas se sitúan en Centroamérica, con especial protagonismo de Costa Rica, donde pequeños productores y micromolinos buscaron reducir el uso de agua del beneficio húmedo sin renunciar a tazas limpias. Aquella búsqueda coincidió con el auge de la tercera ola del café: consumidores y tostadores dispuestos a pagar más por trazabilidad, terroir y perfiles diferenciados.
Un antecedente clave fue el pulped natural brasileño: despulpar la cereza y no lavar del todo el mucílago para secarlo junto a la semilla. En climas más húmedos y montañosos, los centroamericanos adaptaron esa idea y la refinaron con volteos más frecuentes, camas africanas y mayor control del secado. De ese pulso entre técnica y microclima surgió el enfoque que hoy llamamos “honey”.
A inicios de los años 2000, las micromills costarricenses profesionalizaron el método: lotes pequeños, selección de cerezas por madurez, uso de demucilaginadoras para ajustar el porcentaje de mucílago y cuadernos de campo que registraban tiempos, temperatura, humedad y Brix. El resultado fueron tazas dulces y limpias que empezaron a destacar en subastas y cataciones internacionales.
La evolución vino acompañada de una taxonomía por colores —White, Yellow, Gold, Red, Black— para comunicar cuánta mucosidad quedaba y cómo se había secado (más rápido, al sol directo; o más lento, con sombra). No es una norma universal, pero ayudó a compradores y baristas a entender expectativas sensoriales: de perfiles más nítidos y ligeros a otros más intensos y maduros.
Impulsado por la demanda de cafés de especialidad, el proceso se expandió por El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, y más tarde por Colombia y ciertos orígenes africanos y asiáticos con estación seca bien marcada. Cada región ajustó el método a su clima, altitud y variedades: donde el sol es fuerte y el viento constante, el secado es más ágil; en zonas húmedas, se adoptaron serras (invernaderos), mallas y descansos a la sombra para evitar sobrefermentos.
En paralelo, los concursos de calidad y las subastas (COE y privadas) premiaron lotes honey, consolidando la técnica como una vía de valor para productores que no podían competir solo por volumen. Tostadores y cafeterías de referencia difundieron sus perfiles, y el consumidor empezó a asociar “honey” con dulzor, cuerpo sedoso y acidez más amable.
La última década trajo una fase de precisión: control de actividad de agua del grano, protocolos de volteo por horas, curvas de secado escalonadas, e integración con tuestes diseñados para resaltar caramelización sin perder claridad. El objetivo: consistencia lote tras lote, aun con la variabilidad natural de cada cosecha.
Hoy, el Proceso Honey es parte del lenguaje global del café de especialidad. Nació como respuesta local a un reto hídrico y de mercado, evolucionó con ciencia artesanal y se consolidó por su capacidad de equilibrar sostenibilidad y calidad. Su historia es la prueba de que, en café, la poscosecha no es un trámite: es una herramienta creativa que transforma la fruta en una experiencia de taza reconocible y deseada.
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Proceso Honey vs. Lavado vs. Natural: diferencias clave
Si buscas entender qué aporta el Proceso Honey en Café frente a los métodos tradicionales, conviene comparar su lógica de poscosecha, su impacto sensorial y sus exigencias de control. A continuación tienes una guía clara para distinguirlos y saber cuándo conviene cada uno.
1) ¿Qué hace único a cada método?
Lavado (Washed): después del despulpado, se elimina casi todo el mucílago con agua y/o fermentación controlada, y el grano se seca “limpio”. Prioriza claridad y acidez definida.
Natural (Secado en cereza): la cereza completa (pulpa y mucílago) se seca alrededor de la semilla. Proceso más intenso y frutal, con mayor riesgo si el clima no acompaña.
Proceso Honey en Café (Pulped Natural/Honey): se despulpa pero se conserva parte del mucílago durante el secado. Es un punto medio: más dulzor y cuerpo que un lavado, más limpieza que un natural.
2) Resultado en taza
Lavado: sabores nítidos y “limpios”, acidez brillante, cuerpo ligero-medio. Ideal para resaltar terroir y variedad.
Natural: sabores intensos y frutales (fruta madura, compota), cuerpo alto, acidez más redondeada. Puede aparecer un carácter vinoso si el control es deficiente.
Honey: dulzor elevado, cuerpo sedoso y acidez amable. Mantiene claridad mejor que un natural y ofrece más profundidad que un lavado.
3) Consumo de agua y sostenibilidad
Lavado: uso de agua alto (depende de la planta y del tratamiento de aguas).
Natural: mínimo uso de agua, mayor eficiencia hídrica.
Honey: intermedio; reduce significativamente el agua frente al lavado, con buen compromiso entre sostenibilidad y calidad.
4) Tiempo, clima y riesgo operativo
Lavado: secado relativamente rápido, pero depende del clima; menor riesgo de sobrefermentos porque el grano va casi limpio.
Natural: más lento; requiere estación seca y volteo constante. Riesgo alto de moho o fermentación excesiva si hay humedad.
Honey: variable según el porcentaje de mucílago (White/Yellow/Red/Black). Exige monitoreo fino (volteos, ventilación, sombra). El riesgo es moderado, pero la recompensa sensorial suele ser alta.
5) Consistencia y escalabilidad
Lavado: muy consistente lote a lote; preferido por plantas con alto volumen.
Natural: consistencia variable si cambia el clima; brilla en microlotes bien cuidados.
Honey: buena consistencia cuando se domina el porcentaje de mucílago y la curva de secado; ideal para micromills y orígenes con estación seca fiable.
6) Costo y equipamiento
Lavado: requiere tanques, canales, tratamiento de aguas; inversión mayor.
Natural: menos infraestructura húmeda, pero camas africanas/patios amplios y mano de obra para volteo.
Honey: equipamiento intermedio; una demucilaginadora ayuda a ajustar el mucílago y a ganar repetibilidad.
7) Control de defectos y limpieza de taza
Lavado: menor probabilidad de defectos fermentativos; perfiles limpios.
Natural: más propenso a fermentos si falta control; puede mostrar sabores pesados o “sobremaduros”.
Honey: depende del manejo; con volteo y sombra adecuados mantiene claridad y dulzor sin caer en notas indeseadas.
8) ¿Cuándo elegir cada uno?
Elige Lavado si tu prioridad es la transparencia del origen, la acidez chispeante y la consistencia en volumen.
Elige Natural si buscas impacto aromático, cuerpo alto y notas a fruta madura, y cuentas con clima seco y equipo de secado atento.
Elige Proceso Honey en Café si quieres dulzor y textura con buena limpieza, ahorrar agua y diferenciarte con perfiles equilibrados (especialmente en microlotes de especialidad).
9) En una frase
Lavado: máxima claridad.
Natural: máxima intensidad frutal.
Honey: máximo equilibrio dulzor-limpieza.
Proceso Honey en Café paso a paso: despulpado, mucílago y secado
El Proceso Honey en Café se basa en una idea sencilla: despulpar la cereza y secar el grano con parte del mucílago aún adherido. La ejecución, sin embargo, exige precisión. Aquí tienes el procedimiento operativo y replicable, con criterios claros para asegurar consistencia y calidad.
1) Cosecha y selección
Recolección selectiva de cerezas maduras (color uniforme, sin daños).
Flotación rápida: descarta frutos inmaduros o sobresecos (los flotadores).
Limpieza inicial: retira hojas, ramas y cuerpos extraños.
Si dispones de refractómetro, Brix orientativo de pulpa: 18–22° (según variedad y altitud).
2) Despulpado (sin lavado)
Ajusta el despulpador para evitar cortes en el pergamino.
Despulpa el mismo día de la cosecha para controlar la fermentación.
No laves ni remojes los granos tras despulpar; conserva el mucílago.
3) Definir el “tipo de Honey” (porcentaje de mucílago)
White Honey: retención baja (~10–20%).
Yellow Honey: retención moderada (~20–40%).
Gold Honey: retención media-alta (~40–50%).
Red Honey: retención alta (~50–70%).
Black Honey: retención muy alta (~70–100%).
Si cuentas con demucilaginadora, ajusta la apertura para controlar la retención. Si no, regula con manejo de volteo, sombra y temperatura en el secado.
4) Presecado y distribución del lote
Extiende el pergamino con mucílago en camas africanas o patios limpios, en capas delgadas (1–2 cm) para evitar amontonamientos.
Presecado suave las primeras horas: evita sol extremo en el arranque; la película pegajosa debe estabilizarse, no caramelizarse.
5) Secado controlado (la clave del Honey)
Clima objetivo: temperatura ambiente 18–32 °C, humedad relativa 45–60% (orientativo).
Sombra y ventilación: más sombra para Red/Black Honey; más sol directo para White/Yellow.
Volteos:
Día 1–2: cada 15–30 min (evita puntos calientes y fermentos locales).
Días 3–5: cada 45–60 min.
Resto del proceso: 2–4 veces por día, según clima.
Descansos nocturnos bajo techo o en invernadero para evitar absorción de humedad.
Duración estimada:
White/Yellow: 8–12 días.
Gold/Red: 12–18 días.
Black: 18–25 días (o más, si el clima es húmedo).
6) Punto final del secado
Humedad del pergamino: 10–12% (usa medidor).
Actividad de agua objetivo (si mides en verde): 0.55–0.60 aprox.
Señales sensoriales:
Grano en pergamino crujiente, sonido seco al quebrar.
Color del pergamino uniforme, sin manchas blanquecinas (moho) ni olores avinagrados.
7) Reposo, trilla y selección final
Reposo en reposaderos o sacos GrainPro/jute en ambiente fresco y seco 2–4 semanas para estabilizar.
Trilla limpia y catación de control.
Screening: retira quakers, granos con daños o broca; esto preserva la claridad del perfil Honey.
8) Controles de calidad y registro de datos
Registra fecha, clima, horas de sol/sombra, frecuencia de volteo, temperatura del lecho, y tiempos por fase.
Mantén lotes pequeños y trazables. La consistencia del Proceso Honey en Café depende de repetir lo que funcionó.
9) Errores comunes (y cómo evitarlos)
Capas gruesas al inicio → fomentan fermentación indeseada. Mantén la capa fina.
Volteo insuficiente → “hot spots”, sabores pesados. Sigue el plan por fases.
Secado demasiado rápido bajo sol intenso → exterior duro, interior húmedo (riesgo de quakers). Usa sombra progresiva.
Higiene deficiente en patios o camas → contaminación microbiana. Limpieza diaria.
Mezclar lotes con diferente madurez o avance de secado → perfiles inconsistentes. Mantén lotes homogéneos.
Tipos de Proceso Honey en Café: White, Yellow, Gold, Red y Black
Hablar de White, Yellow, Gold, Red y Black Honey es hablar de cuánta “miel” (mucílago) se conserva en el pergamino y cómo se maneja el secado (sol directo, sombra, ventilación y volteos). No existe un estándar legal único: son convenciones de la industria para orientar expectativas. A mayor retención de mucílago y secado más pausado, el perfil suele volverse más dulce, denso y complejo, aunque también más delicado de manejar.
Piénsalo como un continuo: de White (más limpio y rápido) a Black (más intenso y lento). Las cifras que siguen son rangos orientativos, útiles como guía sensorial.
White Honey
El más “limpio” del espectro Honey. Se conserva poco mucílago y se favorece un secado relativamente rápido con mayor exposición al sol.
Mucílago estimado: bajo (≈ 10–20%).
Secado típico: 8–12 días, con poco sombreo y volteos frecuentes al inicio.
Perfil en taza: alta claridad, acidez nítida, cuerpo medio-ligero; dulzor amable (panela, flores claras, frutas amarillas frescas).
Cuándo brilla: en orígenes y variedades donde quieres resaltar el terroir sin “maquillar” con demasiada dulzura residual.
Yellow Honey
El equilibrio clásico del Honey: conserva algo más de mucílago y controla algo la radiación solar para evitar “sellar” la superficie demasiado rápido.
Mucílago estimado: bajo-medio (≈ 20–40%).
Secado típico: 9–14 días; sol moderado, ventilación constante, volteos regulares.
Perfil en taza: dulzor más presente, cuerpo medio, acidez amable; notas de miel ligera, caramelo claro, fruta de hueso.
Ventaja práctica: consistente y relativamente seguro en climas con estación seca.
Gold Honey
La zona dorada entre limpieza y densidad. Se aumenta la retención de mucílago y se gestiona el secado con cierta intermitencia de sombra.
Mucílago estimado: medio (≈ 40–50%).
Secado típico: 12–16 días; alternancia sol/sombra, volteo disciplinado para evitar puntos calientes.
Perfil en taza: dulzor notable (miel, toffee), textura sedosa, acidez redondeada, fruta madura sin perder definición.
Para quién: tostadores y cafeterías que buscan complejidad accesible y cuerpo sin perder limpieza.
Red Honey
Aquí el proceso se vuelve más paciente: se conserva mucílago alto, se reduce el sol directo y se incrementan los descansos y la sombra para un secado lento y uniforme.
Mucílago estimado: medio-alto (≈ 50–70%).
Secado típico: 14–20 días; sombra estratégica, flujo de aire controlado, volteos precisos.
Perfil en taza: cuerpo alto, dulzor profundo (panela, melaza suave), fruta roja madura, acidez baja-media y larguísimo retrogusto.
Riesgos: si el clima es húmedo o fallan los volteos, pueden aparecer notas pesadas o fermentativas.
Black Honey
El extremo del espectro: máxima retención de mucílago y secado muy pausado, con alta sombra y control meticuloso de la ventilación.
Mucílago estimado: alto-muy alto (≈ 70–100%).
Secado típico: 18–25+ días; prioridad a sombra, camas elevadas, circulación de aire y higiene estricta.
Perfil en taza: hiper-dulce, cuerpo cremoso, notas de fruta negra, mermelada, cacao; acidez suave y sensaciones licorosas si está bien ejecutado.
Requisitos: maestría operativa; es el más sensible a humedad ambiental y sobrefermento.
Cómo leer estas etiquetas (sin confundirse)
No son absolutos: un Yellow bien hecho puede saber más limpio que un White mal manejado; un Black impecable puede mantener claridad sorprendente.
Clima y altitud cambian todo: en zonas secas y ventiladas el riesgo baja; en zonas húmedas se impone el uso de invernaderos, mallas y descansos más largos.
La mano del productor manda: frecuencia de volteo, espesor de capa, sombra y sanidad del patio valen tanto como el porcentaje de mucílago.
Consejos rápidos para comprar y preparar
En bolsa: busca información sobre tipo de Honey, altitud, variedad y tiempos de secado. La transparencia es buena señal.
En tueste: los Honey más intensos (Red/Black) suelen agradecer un tueste medio que preserve dulzor y evite “tostado hueco”; White/Yellow aceptan tuestes más ligeros para potenciar claridad.
En preparación: si quieres enfatizar dulzor y textura, prueba relaciones 1:15–1:16 y temperaturas de 92–94 °C; para más definición, molido un punto más fino y agitación controlada.
Cómo elegir, tostar y preparar un Café de Proceso Honey en casa
Los cafés de Proceso Honey brillan por su dulzor elevado, cuerpo sedoso y acidez amable. Para disfrutarlos al máximo en casa, conviene acertar en tres frentes: elección del grano, tueste y preparación. Aquí tienes una guía práctica, directa y lista para usar.
1) Cómo elegir un buen Honey
Transparencia en la etiqueta: origen (finca y región), variedad, altitud, tipo de Honey (White, Yellow, Gold, Red o Black) y tiempo de secado. Cuanta más información, mejor.
Fecha de tueste reciente: idealmente menos de 6–8 semanas. Un Honey viejo pierde aroma y textura.
Tueste acorde al tipo:
White/Yellow: busca tuestes ligeros a medio-ligeros para máxima claridad.
Gold/Red/Black: suelen lucir en medio: redondea la acidez y potencia toffee, miel y fruta madura.
Frescura y almacenado: bolsas con válvula unidireccional y cierre hermético. En casa, guarda en lugar fresco y oscuro; evita frigorífico o congelador salvo porciones selladas al vacío.
2) Tostar en casa (si te animas)
Objetivo sensorial en Honey: dulzor prominente, cuerpo suave y acidez redondeada sin notas “cocidas”.
Curva sugerida (tambor/eléctrico doméstico):
Carga moderada para controlar la inercia térmica.
Fase de secado pareja (hasta 150–160 °C, según equipo).
Desarrollo post–primer crack 1:00–1:30 para White/Yellow; 1:20–2:00 para Gold/Red/Black.
Evita el scorching (quemaduras superficiales) y el tipping (puntas quemadas): calor progresivo y buen flujo de aire.
Reposo (degassing): espera 3–7 días (filtrados) y 7–12 días (espresso) antes de usar; los Honey agradecen ese reposo para asentar dulzor y textura.
3) Agua, molienda y proporciones
Agua: busca dureza total 60–80 mg/L y alcalinidad 30–50 mg/L; si tu agua es muy dura, usa filtrada o embotellada equilibrada.
Molienda fresca: invierte en molinillo de muelas; el Honey necesita uniformidad para no perder limpieza.
Relaciones café/agua (guía inicial):
Filtrados: 1:15–1:16 (p. ej., 20 g café → 300–320 g agua).
Prensa francesa: 1:14 para más cuerpo.
Espresso: 1:2 (18 g en porta → 36 g en taza en ~26–32 s).
4) Recetas rápidas por método
V60 / Cónica (250–300 ml)
18 g de café (molienda media-fina).
Bloom 40–50 g / 35–45 s.
Vierte en 3–4 pulsos hasta 270–290 g totales, 2:30–3:00 min.
Perfil esperado: miel clara, caramelo suave, fruta amarilla; acidez amable y final limpio.
Kalita / Flatbed (300 ml)
20 g, molienda media homogénea.
Bloom 45 g / 35–40 s.
Dos vertidos iguales hasta 320 g, 3:00–3:30 min.
Perfil: mayor cuerpo y dulzor; ideal para Gold/Red.
Prensa francesa (500 ml)
35 g, molienda gruesa.
Agua a 93–94 °C, remueve suavemente.
4:00 min, quita costra y prensa despacio.
Perfil: textura aterciopelada, notas de panela y cacao (va bien con Red/Black).
AeroPress (200–230 ml, invertida)
16 g, molienda media.
200 g de agua a 92–93 °C.
Remueve 10 s, tapa, 1:15 min, voltea y presiona 30 s.
Perfil: dulce y compacto, gran versatilidad para Yellow/Gold.
Espresso (18 g → 36 g)
Molienda fina; temperatura 92–94 °C.
26–32 s totales.
Si falta dulzor, alarga 1–2 s o sube ligeramente la temperatura; si está pesado, abre un punto la molienda o reduce la dosis a 17–17.5 g.
5) Ajustes finos (para dominar el perfil Honey)
Muy ácido / delgado: muele más fino, sube temperatura 1 °C o alarga un 5–10% el tiempo total.
Dulzor bajo: aumenta la ratio (1:15 → 1:14.5) o extiende bloom y primer vertido.
Pesado / fermentado: muele más grueso, baja temperatura 1–2 °C y acorta el tiempo; revisa la frescura del tueste.
Amargor seco: exceso de extracción o agua demasiado caliente; abre molido o baja a 91–92 °C.
6) Maridajes y servicio
Temperatura de servicio: deja bajar a 60–65 °C; los Honey muestran mejor su miel, flor y fruta al enfriar.
Acompañamientos: frutos secos ligeros, pan de masa madre, chocolate 40–60%; evitan tapar la dulzura natural.
Preguntas frecuentes sobre Qué es el Proceso Honey en Café (FAQ)
¿El Proceso Honey en Café lleva miel de verdad?
No. El nombre hace referencia al mucílago pegajoso que queda sobre el grano durante el secado; no se añade miel ni saborizantes.
¿En qué se diferencia del lavado y del natural?
El lavado elimina casi todo el mucílago con agua; el natural seca la cereza entera; el honey despulpa y retiene parte del mucílago para secar con él adherido, logrando más dulzor y cuerpo que un lavado y mayor limpieza que un natural.
¿De dónde viene el nombre “honey”?
Del aspecto y textura del mucílago durante el secado, que recuerda a una miel espesa.
¿Qué significan White, Yellow, Gold, Red y Black Honey?
Son convenciones que indican cuánta mucosa se conserva y cómo se maneja el secado (más o menos sombra/tiempo). A mayor retención y secado pausado (Red/Black), suele aumentar el dulzor y el cuerpo; con menor retención (White/Yellow), crece la claridad.
¿El Proceso Honey usa menos agua que el lavado?
Sí. Al omitir gran parte del lavado, el consumo de agua es menor que en el proceso lavado tradicional, aunque normalmente mayor que en algunos naturales.
¿Es lo mismo que el “pulped natural”?
Son muy parecidos y en Brasil suele usarse “pulped natural”. En ambos casos se despulpa y se seca con mucílago; según el origen, se matiza la cantidad de mucílago retenido y el manejo del secado.
¿Cuánto tarda el secado en un Honey?
Depende del clima y del tipo: White/Yellow pueden estar listos en 8–12 días, Gold/Red en 12–18 días, y Black en 18–25+ días, siempre con volteos y ventilación constantes.
¿Qué perfil de sabor puedo esperar?
Suele aportar dulzor alto, cuerpo sedoso y acidez amable. Aparecen notas de caramelo/panela, fruta amarilla o roja y, en procesos más intensos, matices de mermelada y cacao.
¿Sirve para espresso?
Sí. Muchos Red/Black Honey funcionan muy bien para espresso por su textura y dulzor, con acidez más redondeada.
¿Qué riesgos tiene para el productor?
Requiere control fino del secado (sombra, volteo, ventilación). Un manejo deficiente puede causar fermentaciones indeseadas, mohos o falta de limpieza en taza.
¿Cuál es la humedad ideal del café verde al terminar?
Como referencia profesional, se busca una humedad del 10–12% o una actividad de agua dentro de límites seguros antes del almacenado.
¿Cómo almacenar un Honey tostado en casa?
Mantén la bolsa bien cerrada, en lugar fresco y oscuro. Evita sol, calor y aperturas constantes. Consume idealmente dentro de 6–8 semanas del tueste.
¿Es más sostenible que el lavado?
Puede contribuir a reducir la huella hídrica en beneficio húmedo, siempre que se mantenga una higiene adecuada en patios/camas y un buen manejo de residuos.
¿Cómo identificar uno de calidad al comprar?
Busca etiquetas transparentes: origen, variedad, altitud, tipo de Honey, tiempos de secado y fecha de tueste. La claridad en la información suele correlacionar con buen control de poscosecha.
Esperamos que la información ofrecida por Saber y Conocimiento de Qué es el Proceso Honey en Café te haya sido útil!









