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Si buscas una pieza de cocina robusta, sin recubrimientos y con antiadherencia natural, la sartén de hierro mineral es tu mejor candidata. Bajo este nombre suele encontrarse el acero al carbono (hierro + una pequeña proporción de carbono), un material que combina lo mejor del hierro tradicional con una reacción rápida al calor, alto aguante a temperaturas elevadas y una durabilidad casi para toda la vida. No lleva teflón ni capas sintéticas: su “antiadherencia” la creas tú mediante un proceso sencillo y casero llamado curado.

¿Por qué importa esto en cocinas de inducción? Porque la inducción calienta rápido y uniforme, y una sartén de hierro mineral responde al instante. Con un curado correcto, la superficie desarrolla una pátina polimerizada —una película creada al calentar aceites— que mejora la antiadherencia, protege del óxido y facilita la limpieza. El resultado: sellados potentes, dorados profesionales y esa textura crujiente que cuesta lograr en otros materiales.

En esta guía te contaremos, sin rodeos, qué diferencia a una sartén de hierro mineral, cómo saber si la tuya es válida para inducción y, sobre todo, cómo curarla paso a paso para que el primer uso ya sea un éxito. Aprenderás qué aceite elegir, a qué temperatura trabajar, cuánto tiempo dedicar, y cómo repetir el proceso para construir una pátina resistente. Además, te daremos consejos de uso y mantenimiento para que no se pegue, no se oxide y conserve su rendimiento durante años.

Prepárate: en unos minutos sabrás exactamente cómo convertir tu sartén de hierro mineral en una aliada imbatible en inducción… y por qué, bien cuidada, no querrás cocinar con otra cosa.

Qué es una Sartén de Hierro Mineral y Cómo Curarla para Inducción

Qué es una sartén de hierro mineral y por qué es diferente

Una sartén de hierro mineral es, en esencia, una sartén de acero al carbono (hierro con un pequeño porcentaje de carbono) sin recubrimientos sintéticos. Esto significa que la antiadherencia no depende de un teflón o cerámica que pueda degradarse, sino de una pátina natural que tú mismo creas y refuerzas con el uso. El resultado es una superficie cada vez más deslizante y resistente, ideal para sellar, dorar y lograr sabores intensos con textura crujiente.

Lo que la hace distinta no es solo el material, sino cómo responde al calor. A diferencia del hierro fundido (más grueso y lento en calentarse) o del aluminio antiadherente (rápido pero con límites de temperatura), la sartén de hierro mineral calienta rápido y de forma homogénea, soporta altas temperaturas sin deformarse y transmite el calor con gran reactividad: sube y baja de temperatura al ritmo que marca tu fuego o tu placa de inducción. Esa precisión se traduce en un control de cocción superior para carnes, verduras salteadas, tortillas o crepes.

Otra diferencia clave es su durabilidad. Al no tener capa antiadherente que “caduca”, la vida útil depende de tu mantenimiento: curarla al inicio, secarla bien, engrasarla ligeramente tras cada lavado y evitar remojos prolongados. Con estos cuidados, la pátina se vuelve más oscura y lisa con el tiempo, y la sartén mejora en rendimiento cuanto más la usas. Además, al ser un metal “a pelo”, no migra un recubrimiento a los alimentos ni se marca por utensilios metálicos: es una herramienta de cocina robusta, reparable y reciclable.

En cuanto a la compatibilidad, el hierro mineral es magnético por naturaleza, por lo que funciona perfectamente en inducción (y también en gas, vitrocerámica, horno e incluso barbacoa). Suelen ser sartenes más ligeras que el hierro fundido de grosor equivalente, pero más sólidas que una de aluminio, con un tacto profesional y un agarre seguro. El peso moderado y el perfil fino favorecen salteados rápidos y volteos, mientras que su inercia térmica suficiente mantiene el calor para sellar sin que los alimentos “suden”.

Qué es una Sartén de Hierro Mineral y Cómo Curarla para Inducción

Ventajas y desventajas de la sartén de hierro mineral frente a otras (fundido, esmaltado, acero al carbono)

La sartén de hierro mineral (acero al carbono sin recubrimientos) ocupa un lugar intermedio muy interesante entre el hierro fundido, el hierro fundido esmaltado y el acero al carbono “genérico”. Entender sus puntos fuertes y sus límites te ayudará a elegir bien según tu cocina, tu placa (especialmente si usas inducción) y tus hábitos.

Ventajas principales

  • Calienta rápido y responde con agilidad: sube y baja de temperatura casi al instante, ideal para sellar, saltear y dorar con control fino.

  • Apta para inducción de forma natural: al ser férrica, la compatibilidad es inmediata y eficiente.

  • Sin recubrimientos sintéticos: la antiadherencia surge de la pátina que desarrollas con el curado y el uso.

  • Alta resistencia térmica: admite temperaturas muy elevadas, horno y choques térmicos razonables.

  • Longevidad y reparabilidad: si se oxida o se raya, puedes restaurarla y seguir usándola durante años.

  • Peso moderado: más ligera que el hierro fundido equivalente, cómoda para salteados y volteos.

Desventajas a considerar

  • Requiere curado y algo de ritual de mantenimiento: secado inmediato y ligera capa de aceite tras lavar.

  • Antiadhesión progresiva, no instantánea: la pátina mejora con el tiempo; las primeras cocciones exigen paciencia.

  • Evita remojos y lavavajillas: la exposición prolongada al agua favorece el óxido.

  • Mango y cuerpo se calientan: conviene usar paño o asa de silicona.

Frente al hierro fundido (sin esmalte)

  • Qué ganas con la sartén de hierro mineral: mayor reactividad y control de temperatura, menor peso, respuesta superior para salteados rápidos y sellados limpios (menos “estofado” por pérdida de calor).

  • Qué cedes: el hierro fundido grueso retiene más calor a largo plazo; para piezas grandes y cocciones lentas, su inercia térmica es una ventaja.

Frente al hierro fundido esmaltado

  • Qué ganas con la sartén de hierro mineral: superficie “viva” que desarrolla pátina antiadherente, tolera mejor temperaturas extremas sin riesgo de dañar esmalte, y suele ser más ligera y económica.

  • Qué cedes: el esmaltado simplifica el mantenimiento (no necesita curado) y resiste mejor la humedad si olvidas secar; además, los guisos ácidos no afectan al esmalte.

Frente al acero al carbono “genérico”

  • Qué ganas con la sartén de hierro mineral: normalmente un acabado superior (laminado, grosor optimizado, mangos ergonómicos), tratamientos de protección alimentaria de fábrica y geometrías pensadas para inducción (base plana y estable).

  • Qué cedes: si comparas con un acero al carbono genérico bien hecho, las diferencias son más de diseño y consistencia que de material; puede ser algo más cara, pero suele ofrecer resultados más predecibles y duraderos.

Cómo curar una sartén de hierro mineral para inducción: guía paso a paso

El curado crea una pátina polimerizada (una película dura de aceite) que mejora la antiadherencia, previene el óxido y estabiliza el rendimiento en inducción. A continuación tienes el proceso probado para hacerlo en casa, sin complicaciones.

Qué necesitas

  • Aceite con punto de humo alto (linaza alimentaria, girasol alto oleico, semilla de uva o arroz).

  • Papel de cocina o paño que no suelte pelusa.

  • Pinzas o guante térmico.

  • Sal fina (opcional, para despegues puntuales).

Antes de empezar

  1. Lava la sartén con agua caliente y una gota de jabón para retirar la capa protectora de fábrica.

  2. Sécala a conciencia (fuego bajo 1–2 min ayuda a eliminar la humedad).

  3. Si trae barniz protector (no comestible), sigue las instrucciones del fabricante para retirarlo.

Curado en inducción, paso a paso

1) Precalienta suave. Pon la sartén vacía sobre la placa a potencia baja-media (400–600 W o nivel 3/9) durante 2–3 min. Buscamos abrir poros y evaporar cualquier rastro de agua.

2) Aplica una capa ultrafina de aceite. Con el papel, reparte 8–10 gotas por toda la superficie interior, borde y un poco del exterior. Debe quedar casi seca y satinada, sin charcos.

3) Seca el exceso. Pasa otro papel limpio hasta que parezca que “no hay aceite”. El exceso crea pegotes; lo que cura es la película microscópica.

4) Sube gradualmente la potencia. Incrementa a 800–1.000 W (nivel 5/9) durante 5–7 min. La sartén oscurecerá ligeramente y puede aparecer humo ligero: es normal, indica polimerización.

5) Fija la pátina. Sube 1–2 niveles más (≈1.200–1.400 W o 6–7/9) otros 5–7 min. Si tu placa tiene control por temperatura, apunta a 200–240 °C. Mantén la cocina ventilada.

6) Enfría y repite. Apaga, deja templar 5–10 min y repite los pasos 2–5 2–3 veces. Cada ciclo añade capas más resistentes.

7) Asentamiento con alimento graso (recomendado). En el primer uso, cocina algo rico en grasa y de cocción corta (panceta, chorizo, hamburguesa pequeña o patatas a dados). Ayuda a sellar la pátina real de trabajo.

Alternativa mixta (inducción + horno)

Si tu sartén es apta para horno (sin mangos plásticos): tras el paso 3, lleva 45–60 min a 230 °C, deja enfriar en el horno y repite 1–2 veces. Remata con 1 ciclo en inducción para optimizar la base.

Consejos clave (evita problemas)

  • Menos es más: si ves charcos o zonas pegajosas, usaste aceite de sobra. Calienta hasta que deje de humear y retira el exceso con papel.

  • Aceites: la linaza cura muy duro pero puede cuartear si aplicas demasiado; girasol alto oleico y arroz son más “fáciles” y estables.

  • No laves con lavavajillas ni dejes en remojo. Tras cada uso: agua caliente, cepillo/scraper si hace falta, secado al fuego 30–60 s y película mínima de aceite.

  • Manchas o parches claros: son normales las primeras semanas; se uniforman con el uso.

  • Si se pega algo: añade un poco de agua caliente, raspa con espátula de madera y, al terminar, seca al fuego y engrasa.

  • Óxido puntual: frota con estropajo o sal fina hasta dejar el metal limpio, seca y repite un ciclo de curado.

Señales de que el curado va bien

  • Color de la sartén del gris al marrón oscuro/negro satinado.

  • Superficie lisa al tacto, sin zonas gomosas.

  • Huevos, crepes finos o verduras salteadas se despegan mejor en cada uso.

Primeros usos tras el curado: qué cocinar y qué evitar

Has hecho el curado; ahora toca “asentar” la pátina de tu sartén de hierro mineral con cocciones que la fortalezcan y te den confianza desde el primer día.

Calentamiento correcto (el 50 % del éxito)
Empieza siempre con precalentado suave en inducción: 2–3 minutos a potencia baja-media (nivel 3–4/9). Cuando la base esté templada, sube un punto (5/9) y añade una fina película de aceite. La sartén está lista cuando el aceite se vuelve fluido y brillante. Si una gota de agua “baila” y se evapora al contacto, tienes la temperatura ideal.

Qué cocinar primero (y por qué)

  • Proteínas grasas y cortes con buena infiltración (chorizo, panceta, salchichas, hamburguesas pequeñas). Aportan grasa extra que refuerza la pátina.

  • Patatas a dados o gajos y verduras salteadas con un poco de aceite (calabacín, setas, pimientos). Sellan y doran rápido, dejando una película protectora.

  • Crepes y tortillas finas cuando ya lleves 2–3 usos grasos. Si la pátina está bien, se despegarán sin drama.

Técnica de sellado para resultados profesionales

  • No satures la sartén. Trabaja en tandas para que no baje la temperatura.

  • Deja que el alimento se despegue solo. Si tiras y “se agarra”, espera unos segundos más: cuando se forma costra, se suelta.

  • Controla el calor. Si humea demasiado, baja un punto. Si no dora, súbelo ligeramente. La sartén de hierro mineral es muy reactiva: responde al instante.

Qué evitar en las primeras 2–3 semanas

  • Salsas y cocciones muy ácidas (tomate largo, vino, cítricos). Pueden “lavar” la pátina joven.

  • Cocciones acuosas o a fuego muy bajo (guisos, hervidos en la propia sartén). La humedad prolongada debilita el curado inicial.

  • Huevos y pescados muy delicados en el primer o segundo uso. Espera a que la superficie esté más estable (o usa más grasa).

  • Utensilios abrasivos en caliente o cortes directos sobre la superficie.

Aceites recomendados
Usa aceites de punto de humo alto (girasol alto oleico, arroz, cacahuete, aguacate). Evita el virgen extra a potencias altas al principio: se quema antes y deja residuos amargos.

Si algo se pega… solución rápida
Retira el alimento, desglasa con un chorrito de agua caliente (o caldo), raspa con espátula de madera para soltar los restos y aprovecha ese jugo. Seca al fuego 30–60 s, pasa papel y deja una velo finísimo de aceite. Si la zona quedó mate, haz un mini-curado (capa ultrafina + 3–5 minutos a potencia media).

Mantenimiento de la sartén de hierro mineral: limpieza, secado y engrase

Cuidar tu sartén de hierro mineral es sencillo si sigues una rutina breve y constante. La recompensa es enorme: una superficie cada vez más deslizante, resistente al óxido y lista para dorar como en restaurante.

Limpieza: rápida, tibia y sin remojos

Tras cocinar, deja que la sartén se temple un minuto. Retira restos con una espátula y añade un chorrito de agua caliente para desglasar; suelta los pegados con un cepillo o estropajo suave. Seca el agua con papel y, si fuese necesario, usa una gota de jabón (no pasa nada si es ocasional). Lo que debes evitar es el lavavajillas y los remojo prolongados, porque degradan la pátina y favorecen el óxido.

Secado: al fuego, no al aire

La humedad es la enemiga. Pon la sartén limpia a fuego medio-bajo 30–60 segundos hasta que desaparezcan por completo las microgotas. Así sellas poros y previenes manchas. No la guardes nunca húmeda, ni siquiera “solo un ratito”.

Engrase: película ultrafina, invisible

Con la sartén aún tibia, reparte unas gotas de aceite de punto de humo alto (arroz, girasol alto oleico, aguacate o cacahuete). Extiende con papel por toda la superficie interior hasta que quede satinada y casi seca, sin charcos. Este velo nutre la pátina, evita la oxidación y deja la sartén lista para el siguiente servicio.

Frecuencia y aceites recomendados

El engrase ligero después de cada lavado es la mejor póliza de seguro. Para cocinar, usa aceites estables; reserva el virgen extra para potencias moderadas. Si notas zonas mates tras varias cocciones, haz un mini-curado: capa finísima + 3–5 minutos a potencia media en inducción.

Manchas, óxido y olores: solución en dos pasos

Si aparece una marca naranja o un cerco gris, frota en seco con estropajo fino o sal y papel hasta recuperar el metal limpio; aclara, seca al fuego y engrasa. Para olores intensos (pescado, especias), calienta un puñado de sal y frótala con papel: absorbe aromas sin agredir la pátina.

Utensilios y hábitos que alargan la vida útil

Metal, madera o silicona son compatibles; usa el metal con sensatez (sin rascar con filo). Evita choques térmicos drásticos (agua fría sobre sartén muy caliente) y ácidos prolongados en cocciones jóvenes de la pátina. Siempre que puedas, cocina con la sartén bien precalentada: trabajar caliente reduce pegues y ensucia menos.

Almacenamiento y base para inducción

Guárdala seca y engrasada, con un papel entre sartenes si apilas. Mantén la base limpia y plana para que asiente perfecto en inducción y transmita el calor de forma uniforme; si ves grasa carbonizada en la cara externa, retírala con un estropajo y vuelve a secar al fuego.

Comparativa de uso en cocina de la sartén de hierro mineral vs otras sartenes (acero inoxidable, aluminio/antiadherente, hierro fundido)

Si estás dudando entre una sartén de hierro mineral y otras alternativas, esta comparativa te muestra cómo se comporta en la cocina frente al acero inoxidable, el aluminio/antiadherente y el hierro fundido. El enfoque es práctico: qué notarás al cocinar, qué te pide de mantenimiento, y en qué escenarios brilla cada material.

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Comparativa de uso real en cocina

Reactividad, retención de calor, antiadherencia, mantenimiento y usos ideales en inducción

CriterioSartén de hierro mineralAcero inoxidableAluminio / antiadherenteHierro fundido
Reactividad (control del calor)Muy reactiva: sube y baja la temperatura al instante; ideal para saltear y sellar con precisión.Alta reactividad pero exige técnica para evitar pegues; responde rápido a cambios de potencia.Muy rápida al calentarse; fácil de controlar a potencias medias.Menos reactiva; calienta lento y responde despacio a ajustes.
Retención de calor (inercia)Buena para sellado continuo sin que los alimentos “suden”.Media; depende del grosor y del núcleo (aluminio/cobre).Media-baja; pierde temperatura con cargas grandes.Excelente; ideal para piezas grandes y dorados prolongados.
AntiadherenciaDesarrolla pátina natural tras el curado; mejora con el uso.Requiere técnica (precalentar + grasa); no es antiadherente.Alta al principio (recubrimiento), pero se degrada con el tiempo.Pátina similar a la del mineral; muy sólida con uso continuo.
Temperatura máximaMuy alta: apta para sellados agresivos y horno.Muy alta; soporta hornos y soplete sin problema.Limitada por el recubrimiento (riesgo de degradación a altas Tº).Muy alta; perfecta para horneados y asados en sartén.
MantenimientoNecesita curado y engrase ligero tras cada lavado.Bajo; admite lavavajillas (aunque no es lo ideal).Muy bajo mientras dure el antiadherente; evita utensilios metálicos.Similar al mineral: curado y cuidado frente a humedad.
DurabilidadAltísima; sin recubrimientos que “caduquen”.Altísima; prácticamente para toda la vida.Limitada por el desgaste del recubrimiento.Altísima; muy resistente al paso del tiempo.
Peso y ergonomíaMedio; más ligera que el fundido y manejable para salteados.Medio; depende del diseño multicapa.Ligero; muy cómodo para el día a día.Alto; puede cansar en salteados repetidos.
Compatibilidad con inducciónExcelente; férrica por naturaleza.Excelente en versiones magnéticas (fondo ferromagnético).Variable; necesita base ferromagnética específica.Excelente.
Usos idealesSalteados rápidos, sellados potentes, tortillas, crepes tras pátina.Salsas, glaseados, reducción precisa y cocciones con ácido.Huevos, pescados delicados, cocciones a temperatura media.Piezas grandes, steaks gruesos, hornear/pan de maíz, platos a fuego lento.
PrecaucionesEvita remojos; seca y engrasa tras lavar. Cuidado con ácidos prolongados al principio.Puede pegar si no precalientas y no añades grasa correctamente.No sobrecalentar; no usar metal agresivo; recambio cuando el recubrimiento falla.Evita choques térmicos y humedad prolongada; peso elevado.
Nota: la experiencia real depende del grosor, diseño del fondo, y potencia de tu placa. En inducción, una base plana y limpia marca la diferencia.

Cómo elegir tu sartén de hierro mineral: diámetros, peso, tipo de mango y marcas recomendadas

Elegir bien tu sartén de hierro mineral es la diferencia entre “está bien” y “no puedo vivir sin ella”. Aquí tienes una guía clara para acertar a la primera en inducción.

1) Diámetro: relación entre raciones y zona de inducción

  • 20–22 cm → 1 ración, huevos, crepes individuales, salsas rápidas. Zona de 14–16 cm.

  • 24–26 cm (la más versátil) → 2 raciones, salteados, tortillas medianas, filetes. Zona de 18–21 cm.

  • 28–30 cm → 3–4 raciones, salteos con volumen, piezas grandes. Zona de 22–24 cm (o booster).
    Pista pro: en inducción, que el fondo plano de la sartén cubra bien la bobina. Si el fondo es más pequeño, perderás potencia y uniformidad.

2) Grosor y peso: el “punto dulce”

  • 2,0–2,5 mm (1,2–1,6 kg en 24–26 cm) → Muy reactiva y manejable; ideal para salteados rápidos.

  • 2,6–3,0 mm (1,6–2,1 kg en 26–28 cm) → Más inercia y sellado agresivo; algo más de brazo, pero resultados top.
    Regla de oro: más grosor = mejor sellado y estabilidad; menos grosor = agilidad. Elige según tu estilo.

3) Tipo de mango y ergonomía

  • Acero remachado (clásico): robusto, apto horno; se calienta (usa asa o funda).

  • Soldado “sin remaches” (interior liso): fácil de limpiar y pátina homogénea; estética pro.

  • Madera o baquelita: cómodo y frío al tacto, pero ojo horno (límite de temperatura).

  • Mango elevado y curvado: facilita saltear; si cocinas mucho al “salto”, lo agradecerás.
    Tip extra: comprueba que el equilibrio sea natural al cogerla vacía; si “cabecea”, cansará.

4) Acabados que marcan la diferencia

  • Cera/aceitado de fábrica: protege del óxido en el envío; hay que lavarlo/quemarlo antes del curado.

  • Boca ligeramente abierta (borde “flared”): verter sin goteo y salteos limpios.

  • Base mecanizada y plana: contacto perfecto con inducción = calor uniforme.


Marca recomendada

Todas aptas para inducción y sin recubrimientos sintéticos. Valoraciones orientativas (⭐ 1–5) por calidad, acabado y relación calidad/precio.

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Lo mejor: chapa gruesa (≈2,5–3 mm), base muy plana y acabados de primera. Curado agradecido y pátina sólida.
A saber: pesa más que la media y el mango se calienta; merece una funda.
Para quién: amantes del sellado potente y la precisión en inducción.

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Checklist de compra (rápido y práctico)

  • Diámetro según raciones y tamaño de bobina de inducción.

  • Grosor de 2,5–3 mm si priorizas sellado; 2–2,3 mm si prefieres ligereza.

  • Base perfectamente plana y mango sólido (remaches o soldadura limpia).

  • Sin recubrimientos; solo protección temporal (cera/aceite) de fábrica.

  • ✅ Incluye asa auxiliar en 28–30 cm: te salvará la muñeca.

Preguntas frecuentes sobre Qué es una sartén de hierro mineral y por qué es diferente (FAQ)

¿Qué es exactamente una sartén de hierro mineral?
Es una sartén de acero al carbono (≈99% hierro + 1% carbono), sin recubrimientos sintéticos. Desarrolla una pátina que aporta deslizamiento y protección con el uso.

¿En qué se diferencia del hierro fundido y del acero inoxidable?
Frente al fundido, es más reactiva y ligera; frente al inoxidable, necesita pátina, pero ofrece mejor sellado a alta temperatura y una superficie que mejora con el tiempo.

¿Funciona en inducción?
Sí. Al ser férrica, la sartén de hierro mineral es plenamente compatible con placas de inducción y calienta de forma eficiente.

¿Por qué hay que “curarla”?
El curado polimeriza una película finísima de aceite sobre el metal. Esa capa crea antiadherencia natural, reduce la oxidación y estabiliza el comportamiento térmico.

¿Qué aceite uso para curar?
Cualquiera de punto de humo alto (arroz, girasol alto oleico, cacahuete, aguacate). Lo importante es aplicar capas ultrafinas y calentar hasta que deje de humear.

¿Por qué al principio “se pega” más que una antiadherente?
Porque la pátina aún es joven. Tras varios usos grasos y buen precalentado, el deslizamiento mejora de forma notable.

¿Puedo cocinar alimentos ácidos (tomate, vino, limón)?
Sí, pero mejor cocciones cortas mientras la pátina madura. Cocciones ácidas largas en pátina joven pueden adelgazarla y aportar sabor metálico.

¿Es segura para la salud?
Sí. Es solo hierro y carbono, sin PTFE ni cerámicas. Un mantenimiento correcto garantiza un uso seguro a diario.

¿Admite horno y altas temperaturas?
Sí. Soporta temperaturas muy elevadas para sellados agresivos y horno. Evita choques térmicos bruscos con agua fría.

¿Puedo meterla en el lavavajillas?
No es recomendable: el detergente y los remojos prolongados atacan la pátina y favorecen el óxido. Mejor lavado rápido, secado al fuego y velo de aceite.

¿Qué hago si aparece óxido o manchas?
Frota suave (estropajo fino o sal), enjuaga, seca al fuego y aplica una mini capa de aceite. Si quedó mate, repite un ciclo de curado corto.

¿Se pueden usar utensilios metálicos?
Sí, con sensatez. La superficie es metal sin recubrimiento; evita puntas afiladas y golpes. La pátina aguanta bien si no la raspas de forma agresiva.

¿Cómo evito deformaciones en inducción?
Calienta de forma gradual, usa potencia moderada al inicio y sube por etapas. Asegúrate de que la base esté plana y limpia para un contacto uniforme.

¿Cuánto dura una sartén de hierro mineral?
Con mantenimiento básico, años o décadas. No tiene recubrimientos que caduquen; la pátina se renueva y mejora con el uso.

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Esperamos que la información ofrecida por Saber y Conocimiento de Qué es una Sartén de Hierro Mineral y Cómo Curarla para Inducción te haya sido útil!

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